Fragmentos
Carlos Baliño
* Tomado de diferentes fuentes de textos publicados originalmente en 1892, 1894 y 1918. [n. de la e.].
Para ayudar a la revolución de Cuba cuando estalle por la voluntad del pueblo que en Cuba vive hemos organizado en las emigraciones del Partido Revolucionario Cubano con bases tan amplias que caben en él con holgura todos los hombres de buena voluntad que quieran servir a la libertad, por indomable que sea su espíritu y por avanzadas que sean sus ideas sobre las palpitantes cuestiones que agitan hoy a los pueblos. No es el Partido Revolucionario Cubano como un lecho de Procusto donde tenga ningún hombre que recortar parte de su talla natural para poder acomodarse [...]
[...] los hombres de inteligencia y corazón elevados reconocen en la revolución cubana lo que realmente es, lo que proclamó al mundo el inmortal caudillo Carlos Manuel de Céspedes, lo que proclamaron los hombres de Guáimaro, lo que ha proclamado aquí con honradez, y no representando farsas indignas de su carácter, el autorizado delegado del partido Revolucionario Cubano, no la lucha de exterminio de dos tribus salvajes que se odian ferozmente, sino una faz, una escena, un episodio del combate que desde el principio del mundo se viene librando entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas, entre el arcángel y el dragón, y Cuba representa en este combate el bien, la luz, el derecho, el arcángel.(1)
II
Aunque Martí es una inteligencia privilegiada, no es por esto que se lleva tras de sí el corazón del pueblo, porque, ¡ay!, sobran en este mundo las lumbreras que harían un favor al pueblo con apagarse para siempre. Es que, además de ser lumbrera, una inteligencia privilegiada, es algo muy superior a esto, es un carácter, una consciencia augusta, un corazón amante y generoso cuyas fibras, así como las cuerdas de un arpa eólica, suspendida de las ramas de encinas seculares, responde a todos los gemidos del viento y a todos los suspiros de la brisa, responde a todos los gemidos y suspiros de los seres que van por la tierra abrumados bajo el peso de sus cadenas y de sus dolores.
Para Martí la oratoria no es arte de ocultar la verdad, sino el arte de decir la verdad de modo que penetre en el corazón. Y jamás sacrifica el fondo a la forma, ni la forma al fondo. Como sibila que nunca se baja de la trípode, vive eternamente inspirado, y lo mismo en la tribuna que departiendo con sus amigos, su idea trascendente tiene siempre la misma elevación y viste siempre el mismo ropaje luminoso. (2)
III
Di, Maestro
¿De qué ha servido tu sublime ejemplo
ardiente luchador visionario
si aquí la Libertad sube al Calvario
y están los mercaderes en el templo?
¿Ya llegaron las sierpes a la cima?
¿La audacia está triunfante en el pináculo?
¿Invaden los ineptos el cenáculo
y yace la verdad en honda sima?
¿Hay en el horizonte algo misterioso?
En esta hora de angustia y de quebranto
¿se esfuma acaso la ilusión más bella
que acarició tu corazón, Maestro?
En la bandera que adoraste tanto,
¿están de más el triángulo y la estrella? (3)
(1) Del discurso pronunciado con motivo del 10 de octubre de 1892. Tomado de Carlos Baliño: documentos y artículos, Instituto de Historia del Movimiento Comunista y la Revolución Socialista de Cuba, La Habana, 1976
(2) Publicado en Patria, el 6 de enero de 1894. Reproducido por Aleida Plasencia Moro en su libro Documentos de Carlos Baliño, Biblioteca Nacional José Martí, La Habana, 1964, p.13. Aleida Plasencia señala lo siguiente: “El 19 de diciembre de 1893, los clubes revolucionarios de Cayo Hueso realizaron una velada patriótica de mucha significación. Allí se encontraba José Martí, quien fue recibido por Baliño y fue designado para hablar en dicho acto, para hacer la presentación del Maestro”. Según indica la propia autora solo conocemos este fragmento de aquel discurso.
(3) Soneto del 19 de mayo de 1918. Copia mecanografiada, junto a todas sus otras poesías, en el fondo del Primer Partido Comunista de Cuba, Instituto de Historia de Cuba.
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