
El relato, de dinámica dramaturgia, atrapa desde el inicio, chispeante y vivo como el protagonista de once años que pudo ser el propio autor.

También acompaña a los relatos una buena dosis de humor, íntimamente ligada a la creatividad.

La escritora emplea con destreza distintos formatos y métricas, lo cual evidencia un dominio artístico total del género lírico.

Nos lleva de la mano de la lógica por un mundo donde lo mismo hablan y actúan humanos que animales.
El mismo título del volumen constituye una parodia de otras investigaciones.

Ambientes surreales, testimonios, diarios, confesiones, aventuras, alegorías, fronteras espaciales y temporales violentadas...

La autora emite un mensaje solapado dirigido a esta joven generación tecnológica.

Ofrecer literatura dentro de la literatura no es precisamente un recurso novedoso en la escritura frabetiana.

... precisa de meditación y entrega por parte del público, de interés y paciencia para percibir cada detalle de su perfección estilística.

La amistad, el respeto a la vida, el cuidado de la infancia, la unión de la familia, son valores positivos que defiende el texto.