El presente trabajo tiene la intención de presentar otras vertientes de investigación sobre la masculinidad no hegemónica que permita incorporar fenómenos como homosexualidad, travestismo y feminismo los cuales son ignorados en los estudios sobre historia de Cuba. El debate sobre masculinidad aún tiene muy pocas voces en el ámbito cubano, y es desde la psicología que se han escrito los primeros trabajos de Patricia Ares (2001) y Mayda Álvarez (2001).
En el primer libro que escribí, Joseph Conrad and the Fiction of Autobiography, publicado hace más de treinta años, y luego en el ensayo titulado "Reflections on Exile" que apareció en 1984, puse a Conrad como ejemplo de una persona cuya vida y obra parecían encarnar el destino del trotamundos que llega a ser escritor consumado en una lengua adquirida, pero que nunca llega a desembarazarse del sentimiento de ser ajeno a su nueva casa.
Entrevista con Noam Chomsky: ...es necesario liberarse de las convenciones autoritarias y represivas que hacen que las personas se subordinen y esto se aplica en todos los campos de la vida, esto se cumple con la esclavitud, con los derechos de la mujer, con la liberación nacional o con cualquier otro tema. Hay que liberarse primero de las convenciones que reprimen y que provocan que uno se subordine a un determinado poder. Una vez conseguido esto, el mundo se hace extremadamente sencillo.
Nosotros, intelectuales de la academia, de los medios de comunicación, de la cultura y de los movimientos sociales de diversas regiones del mundo, participantes en el Encuentro Internacional "En defensa de la Humanidad", nos hemos dado cita en la Ciudad de México, con el propósito de reflexionar acerca de la gravísima situación mundial.
En estos días se estrena en París la versión original del filme Las noches de Cabiria de Federico Fellini en su integridad, sin los cortes a que fue sometido por la censura en 1957. En aquél tiempo la legislación vigente otorgaba a los inquisidores del Vaticano la posibilidad de prohibir películas y de ordenar la quema de negativos, lo cual fue hecho en este caso.
Hace un par de semanas fui a una reunión de la coalición donde expresé la idea de que, además de nuestros actos de protestas previstos contra funcionarios del gobierno, deberíamos organizar algo como una celebración o un festival de resistencia.
Quizá la primera cosa que uno recuerda sobre Edward Said es su amplitud de intereses. Se encontraba a gusto en el mundo de la música, la literatura, la filosofía, o la comprensión de la política, pero también era una de esas personas excepcionales que ven conexiones y paralelos entre diferentes disciplinas, porque tenía una comprensión inusual del espíritu humano, y del ser humano, y era capaz de reconocer que esos paralelos y paradojas no son contradicciones.
Alejandro Dumas ingresó en diciembre de 2002 en el Panteón. Poco tiempo antes, Francia asistió, a propósito de la concesión del premio Goncourt 2002 al libro de Pascal Quignard Les ombres errantes, a uno de esos debates estridentes y efímeros cuyo secreto posee. Una vez más se planteó la cuestión de si la literatura novelesca francesa no estará agonizando, agotándose en textos sofisticados e inofensivos. Y si no ha perdido toda capacidad para urdir la historia de su tiempo.
Acabo de enterarme de que Edward W. Said ha fallecido. Antes de leer cómo enmarcarán su necrológica los medios de comunicación predominantes, quiero decir algo: hoy el mundo ha quedado mucho más vacío.