Por el título sabe ya el lector que esta vez le comentaré acerca de un bardo nacido en la provincia de Matanzas, aunque su patria chica lo fue la población de Bolondrón.
Luis Suardíaz fue un agudo periodista cultural y un poeta leído por más de una generación. Pero en este hombre que sumó a sus labores intelectuales las responsabilidades ciudadanas, la vocación poética prevaleció sobre cualquier otra actividad literaria.
Ángel Escobar no llegó a cumplir los 40, pero su obra poética es hoy una de las que mayor atención merece de la crítica y con más interés buscan los lectores en bibliotecas y reediciones.
Poey, el sabio y el escritor, vivió más de noventa años (26 de mayo
de1799 – 28 de enero de 1891), una cifra que pocos podían vaticinar en un chico
con parálisis del lado derecho, que le aquejó de por vida y afectó un tanto su
locomoción, pero en absoluto lo privó de desarrollar su gran amor por el estudio
de la naturaleza.
Los textos de Ramón de la Sagra —y ello es lógico— no conservan el valor que más de un siglo y medio atrás se les confirió, pues se redactaron desde la óptica del pensamiento colonialista. Pero tampoco es para olvidarlos del todo: se trató de una de las personalidades intelectuales y científicas más prominentes de la Cuba colonial.
La primera mitad del siglo XX nos descubre los nombres de varios escritores historiadores de fecunda obra...me referiré a uno de aquellos historiadores: Miguel Ángel Carbonell y Rivero, nacido en Tampa, Estados Unidos, el 11 de mayo de 1894, que fue traído a Cuba por su familia al finalizar la guerra, por lo que su patria y formación son cubanas.