Cuando el historiador norteamericano Clifford D. Conner afirmó que “la ciencia es el resultado de la labor colectiva de gente común y no la inspiración de un grupo de talentosos”, nos propuso una de las ideas más revolucionarias de los últimos tiempos en el campo de la Historia de las Ciencias.
Vivimos en una que fue calificada como “la tierra más hermosa que ojos humanos han visto” y, ciertamente, las islas –no solo las tropicales– tienen un encanto indiscutible.
Las actuales prácticas artísticas en Cuba se desarrollan en un terreno cada vez más complejo que implican a los terrenos filosóficos, éticos, estéticos, lingüísticos y otros; pero se edifican desde la poética del "ahora". Temporalidad factual que conduce a comprender el “hoy” como la realidad; es una realidad que pugna con nosotros mismos; pugna que ha sido asumida con ese humor consustancialmente cubano, con un sentido de lo paródico que sirve como arma de defensa, examen o análisis.
Por este camino, Ayes Ametller concibió el libro Revolución Energética. Un desafío para el desarrollo que, bajo el sello de la editorial Científico Técnica, llegara a nuestras librerías en el 2008.
La observación de los cometas ha sido un fenómeno corriente desde que el hombre alzó su vista al firmamento. En el trabajo anterior comentamos acerca de su apariencia, composición y de algunos de los cometas famosos. Pero aún queda una gran incógnita.
Dentro de la comunidad científica cubana, a lo largo de sus épocas de mayor o menor esplendor, por lo general siempre han existido personas con la vocación y el compromiso de hacer extensivo el conocimiento y la motivación por el estudio de los fenómenos de la naturaleza.
Poco a poco aprenderemos que saber usar una computadora responsablemente no se limita a apretar botones en una interfaz gráfica, sino en saber además qué ocurre con la información que procesamos, y si podemos confiar en los autores del programa que estamos usando.