Una de las osadías de la camagüeyana editorial Ácana reside en asumir la traducción ya no como simple presentación de un escritor a nuestra lengua y nuestros lectores, sino como una carta abierta donde el traductor puede salir bien o mal parado.
Usurpador, sacrílego, corruptor, traidor podrían ser algunas formas de llamar a quien se lance a la aventura de trasladar obras literarias de una lengua a otra. La antigua sentencia “Traduttore e traditore” establece la condición adúltera del traductor, profanador de textos literarios.
José René Rodríguez Roig y Osmany Oduardo Guerra | 25 de noviembre de 2004
Durante los días 23, 24 y 25 del pasado mes de junio estuvo en La Habana George Yudice, profesor titular del Departamento de Español y Portugués de la Universidad de Nueva York (NYU).