Eliseo Alberto Diego García-Marruz, Lichi, falleció hoy 31 de julio en Ciudad México, después de un angustioso período de espera de un trasplante renal que al fin pudo realizarse
La lectura de El silo: una sinfonía pastoral (1995) [The Silo: A Pastoral Symphony], de John Kinsella, es una experiencia inolvidable por la fuerza de su paisaje y la intensidad de su discurso, de una inusual energía en la poesía contemporánea.
Reaparece la obra poética de Eliseo Diego en un voluminoso tomo, preciosa suma de páginas de una poesía del más alto linaje, heredera de la mejor tradición de nuestro idioma y representante de uno de los tres o cuatro más grandes momentos de la historia del género en la literatura cubana.
Esta antología de textos de siete poetisas cubanas de finales del siglo XIX viene a sumarse a otras que a lo largo de los años han entregado al público lector las inquietudes, preocupaciones, estilos y, en general, el mundo interior de estas y otras representantes de la poesía cubana de ese período, el de los años de transición del romanticismo al modernismo en las letras hispanoamericanas.
La primera impresión que recibimos al leer este libro es de agobio por la sobreabundancia del mundo al que el autor hace continuamente referencia. Pero no se trata de un agobio que llegue a desestructurar nuestras percepciones y valoraciones de lo que leemos, sino del agobio de todos los días, aquel en el que las civilizaciones modernas en los grandes países desarrollados nos sumergen cuando nos relacionamos los unos con los otros o cuando simplemente salimos a la calle.
Este nuevo poemario (Ediciones Unión, 2006) de Riverón Rojas (Zulueta, Las Villas, 1949) nos propone una lectura diferente, otra manera de mirar y de sentir, escritura de un metaforismo que nada tiene que ver con las maneras tan frecuentes en la poesía cubana de hoy.
En este breve cuaderno de Jesús David Curbelo (Camagüey, 1965) se evidencia la diversidad de su obra poética, ahora caracterizada por una ejemplar economía de medios y una mesura que contrastan con otros momentos de su quehacer, de escritura sobreabundante y múltiples cuestionamientos. Estos textos que ahora comentamos no son ejercicios de aprendizaje ni de pretendidas posturas vanguardistas, sino lecciones lentamente aprendidas en el decursar de los años.