El cuento que hoy proponemos a nuestros lectores pertenece a un libro inédito del poeta, narrador y dramaturgo Atilio J. Caballero (Cienfuegos, 1959). No obstante, el texto es conocido por haberse publicado en revistas, tanto en Cuba como en el extranjero. Se titula “El arte escapatoria” y, a mi juicio, es de esos cuentos que uno no olvida.
Mucho se habla de las técnicas narrativas en la literatura tradicional, realista o mainstream. Sin embargo, poco es lo que se sabe sobre las particularidades del género fantástico y la ciencia ficción. Una de esas características está relacionada con el punto de vista del narrador y el anclaje en el nivel de realidad.
Fosforera Bill y otros cuentos, de la escritora Haydee Sardiña de la Paz (La Habana, 1966) resultó ganador del Premio Hermanos Loynaz de Narrativa en el año 2010. Un libro conmovedor por más de una razón.
Mucho se habla de las técnicas narrativas en la literatura tradicional, realista o mainstream. Sin embargo, poco es lo que se sabe sobre las particularidades del género fantástico y la ciencia ficción. Una de esas características está relacionada con el punto de vista del narrador y el anclaje en el nivel de realidad.
«Siempre en domingo», del destacado narrador y periodista Hugo Luís Sánchez (La Habana, 1948), es un cuento concebido en un registro más bajo, como susurrante. Una historia de amor frustrado es el telón de fondo, donde los personajes son víctimas de esa circularidad en que vivimos.
Lo que más me llamó la atención en «Modus Operandi», fue la ambigüedad con que está construido, esa manera de afirmar y negar a la vez, donde el lector se hace cómplice del relato y debe elegir. Lo esencial está cuidadosamente velado.
Para quienes siguen con regularidad la actual narrativa cubana, Gina Picart resultará, sin duda, una escritora singular y atractiva por más de una razón.
“17 abstractos de una agenda”, un relato de Polina Martínez Shvétsova sobre el desarraigo.
«Dedos en forma de cáliz de flor», un cuento de Ernesto Pérez Chang muestra de la destreza de este narrador para forjar historias que conducen al lector por un laberinto de sensaciones, entre el absurdo y lo grotesco, cual una pesadilla, sin calificar a sus personajes, sin moralinas ni propósitos de reflejar ninguna realidad.
En medio de una familia que ha visto menguada su tranquilidad por el robo de unos cacatillos, se desarrolla esta historia cuya ambigüedad y sutileza contagian lentamente al lector.