
Un final que, en lo cíclico, abre a lecturas múltiples de los acontecimientos.
Dentro del caos que compone esta narrativa, yo no dejaría de recomendarla.
Toca al lector hacer la deducción y establecer el juicio.
Un aplauso y un punto aparte merece el cierre del cuento. Es ahí donde se condensa la intención estética y el recorrido del relato.
Como siempre, tanto en vida como en literatura, hay un horizonte llamado búsqueda y se conquista dando machete.
Este es el primer cuento publicado de la autora.
Este no es un cuento sobre la literatura. Ni sobre el escritor, esa figura ya tan arquetípica. Es un cuento sobre la supervivencia.
Sencilla, y llena de correctos recursos de narración, la historia provoca el deseo de un final más creativo.
El influjo de la poesía, presente en las costuras y en la tela del texto, es un recurso bien empleado en la medida en que no oscurece el discurso.
(...) en la escritura, todos somos soldados de la fortuna.
