El lector veloz podrá asomarse y otear a través de la tela, ese paraíso y ese infierno que existen más allá de lo real.

Este no es un relato que hable de la importancia del secreto, sino del peso del secreto dentro de la conciencia humana.

Un final que, en lo cíclico, abre a lecturas múltiples de los acontecimientos.
Dentro del caos que compone esta narrativa, yo no dejaría de recomendarla.
Toca al lector hacer la deducción y establecer el juicio.
Un aplauso y un punto aparte merece el cierre del cuento. Es ahí donde se condensa la intención estética y el recorrido del relato.
Como siempre, tanto en vida como en literatura, hay un horizonte llamado búsqueda y se conquista dando machete.
Este es el primer cuento publicado de la autora.
Este no es un cuento sobre la literatura. Ni sobre el escritor, esa figura ya tan arquetípica. Es un cuento sobre la supervivencia.
Sencilla, y llena de correctos recursos de narración, la historia provoca el deseo de un final más creativo.