
Contar sobre el amor. Narrar sobre el destino. Habrá quien piense que esos temas han pasado ya de moda, que no hay historias nuevas por contar...
El título de este cuento, de alguna manera, es la anunciación de su final.

Ha de observarse a este cuento en su condición de macabro testimonio fílmico.
Congelemos, por un momento, a ese tiempo que se desliza demasiado rápido entre nuestros dedos, y permitamos que el pacto ficcional entre la obra y el lector nos conduzca a una lectura amena y no agonista.

Este es un testimonio que asume diferentes formas: la carta, el manuscrito encontrado, el diálogo con evidente influjo dramatúrgico, el fragmento de diario de campaña, incluso el monólogo interior.

Este es un cuento sobre los desaparecidos.

Para Irina Davidenko, autora de este cuento, la teatralidad es el centro, el eje del mundo, y construye su universo en torno a esta máxima.

¡Hay un tiburón encallado!, publicaría alguien en Instagram o en Facebook.
El relato que les presento, Epicuro S.A, del autor Carlos Duarte Cano, aborda algunos de los temas que se han convertido en común denominador de la ciencia ficción gestada en la Isla durante los últimos años: el sexo y la satisfacción absoluta.
Es, esencialmente, una mirada de la derrota de la realidad y de la sociedad (tecnocrática) moderna.