
Esperamos que estas anécdotas contribuyan a una valoración más humana de estos autores.

El 18 de febrero de 1935 el Alhambra, ya en franco declive, se desplomó para no ser reconstruido jamás y a partir de entonces vivir solo en la memoria teatral cubana.

No es otro que ISCAJIM. No se ha cansado de observar su alrededor, ni de exprimir las aristas agridulces de la vida cotidiana.
Su sátira, de lenguaje preciso, abundante en cubanismos y giros populares, se ajustaba a la realidad como si se tratara de una calcomanía indeleble.
Esperemos que la urbanización, la pérdida de arroyuelos y otras fuentes de agua, no traiga consigo la desaparición de los güijes, para que sigan ellos haciendo travesuras que enriquezcan nuestro folclor y nutran nuestra literatura.
La sabiduría popular afirma que no existe mejor medicina que una cierta dosis de humor.
.jpg)
ESte poeta Boti enhebró varios cuadernos y en cada uno colocó pinceladas sutiles de gracia que la lectura cuidadosa permite disfrutar, a la manera de guiños en que la complicidad autor– lector se manifiesta a través de la sonrisa apenas perceptible.

Su obra en general está tocada por un dejo, un gustillo de picardía diluida entre la trama, a la manera de una simple pizca de albahaca que se integra a otros muchos aderezos para darle sabor a su prosa.

Laidi Fernández de Juan escribe con una eficacia narrativa que la coloca en la preferencia del lector.

Para hacer buen humor uno no debe meterse con el público, es una cosa de elemental educación el respeto.