Breve, como todo estado psíquico intenso, la poesía de Zurelys López Amaya exige, para producir un entendimiento fructuoso, que el lector se acerque con simpatía y sin prisa, penetrando solidariamente en su mundo interior.
La obra poética de Ian Rodríguez (Las Tunas, 1973), gestada en la Isla de la Juventud y posteriormente edificada en Cienfuegos, guarda la esencia de su historia. Posee una rara belleza, a pesar de que sus libros parezcan cicatrices. Hay un juego de imágenes, espejos que marcan las contradicciones del hombre ante la sociedad.
Sabiendo que todo es trascendental, la poesía de Luis Marré insiste en lo ritual diario, o en lo común que envuelve lo significativo, como un medio oblicuo de resaltar, a través de la renuncia a todo énfasis, la grandeza de lo pequeño.
En los Huecos de araña caben numerosos objetos, ideas, deseos, sueños, desesperanzas. En esos agujeros que Jamila Medina bordea con su tela de seda, la poesía queda prisionera para ser devorada plácidamente por el lector.
Que el itinerario espiritual del sujeto, en su arduo trazado, parta de lo cotidiano; que estalle y transfigure la realidad de sus fuentes de origen, y de la escritura, y que de estos extremos vaya y vuelva con una organicidad apenas visible (...) he ahí las ganancias principales del libro de poemas Oscuros guerreros, de Pedro Llanes.
Un poeta conoce los misterios con solo trazar sobre el papel, sus versos. Carlos Esquivel Guerra (Elia, 1968) es una de las voces más polémicas de la poesía cubana contemporánea.
Derek Walcott (Premio Nobel 1992) es un escritor caribeño, nacido en la pequeña isla de Santa Lucía, en las Antillas Menores, en 1930 y además mestizo, vástago de la fusión de sangres negra, por la madre, y europea por el padre.
La poesía de Mireisy García Rojas viene desde el mismo sustrato de la Cuba profunda, y sube por los vasos comunicantes de la sensibilidad hacia una rica isocronía con el mundo.
Después de consagrarme por algunos años a la lectura y al cultivo de la poesía hube de darme cuenta que los conceptos e ideas que sus grandes cultivadores o estudiosos habían discernido, podían agrandar mi visión del mundo, y por consiguiente, la visión del mundo de cada quien...
La poesía de Lionel Valdivia Aguiar es de mucho aliento, y de notable osadía para la elaboración subjetiva de grandes asuntos.