El arte y la literatura se constituyen en vías de conocimiento. Aguzan la capacidad de simultanear la acción de una mirada en el contrapunteo entre el adentro y el afuera, entre lo que nos rodea y lo que somos.

Las prédicas de Varela hoy nos siguen enseñando en pensar a Cuba.

Fidel es Cuba porque el Comandante encarnó las esencias más profundas de la nación y la cultura.
Cuando en momentos de gran complejidad Fidel Castro decía que la cultura era el escudo y la espada de la nación, algunos no alcanzaban a comprender esa afirmación.
Quince años después, aprovecho la ocasión para expresar algunas consideraciones muy personales sobre el oficio de escribidor.
La utilidad de la crítica trasciende el arte y la literatura. Tiene que convocar al análisis en el espacio público y convertirse en hábito incorporado al accionar de todos los días.
Colocadas frente al parabrisas del carro, representan las opciones, los símbolos a elegir.

Los franceses, independientemente de poseer una fértil tradición cultural de gran calado, saben “venderse” ellos mismos como intelectuales de vanguardia.
.jpg)
Palabras de Pedro Pablo Rodríguez durante la presentación del libro Buenos días Fidel, de ediciones Sensemayá.