Periodista y narrador, es de aquellos que disfrutan investigar sobre lo que escriben. Así se define al espirituano Juan Chongo Leiva, autor del libro, sencillamente, antológico, La muerte viaja con pasaporte nazi, publicado en 1984 por Ediciones Unión.
Argeliers León fue uno de los más importantes y eminentes musicólogos del siglo XX cubano. Limitar su quehacer a esta faceta sería negarle las otras muchas aristas de la cultura, donde su huella es palpable.
José Ángel Buesa no habita en la cima del parnaso cubano, pero de existir un premio a la popularidad lírica, tiene 99 papeletas y media para llevárselo al espacio de luz, donde reside desde el 14 de agosto de 1982.
Georgina Herrera cumplió 75 años el 23 de abril, y resulta inmejorable ocasión para homenajear a una escritora cubana, cuya vida ha estado marcada por la sencillez y —su obra— por el sello de la sinceridad.
Manuel del Socorro Rodríguez es uno de los personajes literarios, que —a pesar de haber nacido en Cuba— se inscribe dentro de la historia de la literatura de otro país, la colombiana, lo cual se explica por la circunstancia de haber transcurrido buena parte de su vida en esa nación sudamericana.
Fernando Martínez Heredia, nació el 21 de enero de 1939, en Yaguajay, hoy provincia de Sancti Spíritus. Militó en el movimiento 26 de Julio. Es Doctor en Derecho de la Universidad de La Habana.
La personalidad de Julio Antonio Mella es tan multifacética y abarcadora que con frecuencia no reparamos en una arista estrechamente imbricada en todo su hacer político: la del periodista y del prosista de combate.
Tener un amigo como Luis Álvarez es, ciertamente, un privilegio. Lo conocí hace muchos años. Estudiamos la misma especialidad, Lenguas y Literaturas Clásicas, en la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana.
Escritor de finales del siglo XVIII y la primera mitad del XIX, Buenaventura Pascual Ferrer es uno de los autores que, pese haber nacido en La Habana, ciudad en la que también murió, muy pocos lo recuerdan, no ya por la calidad mayor o menor que pueda haber tenido su obra, sino por el lugar que ocupa dentro de una incipiente literatura insular y el espacio que le corresponde dentro de la historia de esta.
¿Cómo puede influir lo que somos en lo que se escribe? Big Bang (1974), sintetiza, dentro de la elipsis kepleriana que esboza en sus poco más de cien páginas, las recurrentes inquietudes de Severo Sarduy en torno a la poesía y lo barroco (acaso los signos explosivos de su propia vida).