
Como una pieza valiosa dentro de la biblioteca familiar —esa que es herencia de abuelos a hijos y hasta nietos—, conserva este redactor un ejemplar autografiado del Código martiano publicado en 1943 con selección y clasificación de su contenido por el doctor Carlos Alberto Martínez-Fortún y Foyo.
Entonces, cuando no abundaban los estudios que clasificaran el pensamiento de José Martí ordenándolo por materias y temas, el texto de Martínez-Fortún adquiría una significativa importancia y utilidad más allá de los círculos estudiantiles, interés que hoy conserva porque denota la minuciosidad de su autor y el desarrollo de una muy seria investigación.
Del «Pórtico» del libro, extraemos esta ilustrativa cita firmada por Martínez-Fortún:
(…) Y surge la contienda lindísima. Debía llamarse la doctrina apostólica ¿Martiniana o Martiana? Los revuelos gramaticales se sucedieron; desde Lebrija hasta la docta Academia —pasando por Bello— salieron a relucir todos los autores. Las citas menudeaban, el torneo intelectual fue brillantísimo. Tras él triunfó al fin la tesis «Martiana».
Carlos Alberto Martínez-Fortún fue un intelectual conocido no solo en el ámbito de su natal región de Villa Clara. Su hacer alcanzó nombradía nacional, en particular porque se interesó en variados aspectos del conocimiento y le preocupó la divulgación de la cultura desde la célula primaria, es decir, la localidad, con lo cual prestó servicio a sus conciudadanos de entonces y después.
Nacido en Placetas 135 años atrás, el 28 de septiembre de 1890, este autor hizo estudios hasta graduarse primero de agrimensor, en 1909, y después de Doctor en Derecho Público y en Derecho Civil, en 1912 y 1913, respectivamente. Durante más de 25 años ocupó el cargo de registrador mercantil en la ciudad de Remedios, a cuyo cenáculo intelectual se sumó con entusiasmo. Dirigió la revista La Rosa Blanca, en esa localidad, y fue fundador del Museo de Remedios, en 1933.
No menos meritoria resultó su labor de conferenciante, especialmente en torno a la vida y obra de José Martí, en tanto colaboraba en publicaciones como El Mundo, Revista Bimestre Cubana, Revista de la Universidad de Oriente y en otras de circulación provincial (Gente Moza, Alma Joven, El Faro, Las Villas…).
Las obras suyas que tienen como motivo la ciudad de Remedios son varias, y ahí se cuentan El Museo de Remedios y su labor educacional (1938), Las parrandas de Remedios (1938), Estatutos de la Rosa Blanca (1949), así como otras entre las que se cuentan El librecambio y el proteccionismo (1912), Mi viaje a Tampa (1919), Vileza (ensayo de novela sobre las costumbres, 1922), El cacicato de Sabana a Sabanique (1956)…
Ocupó la vicesecretaría de la Asociación Cultural de Cuba y fue miembro de la Sociedad de Escritores y Artistas Americanos, y correspondiente de la Academia de la Historia de Cuba.
Carlos Alberto Martínez-Fortún y Foyo murió en La Habana el 10 de septiembre de 1971. Sus textos, conferencias y folletos prestan el servicio mayor a que puede aspirar un investigador: el de la utilidad a los lectores.
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