
La noche de este viernes se vistió de periodismo literario en La Luna Naranja de Santa Clara, cuando la reportera y doctora en Literatura Latinoamericana Mairyn Arteaga Díaz presentó su libro digital Casa de vida, un viaje por las regiones de Cuba a través de estampas que mezclan memoria, cotidianidad y la esencia de un país que la autora insiste en no dejar perder.
El escritor Yasmany González fungió como conductor de la velada, acompañado por la guitarra de Yordán Romero, director del centro cultural y sede de La Trovuntivitis en la central geografía.
La cita también fue anunciada como parte de las alternativas del patio ante la cancelación de la Feria del Libro en 2026, tras el negativo impacto del déficit energético que enfrenta la nación, y reunió amigos, colegas y lectores en torno a una obra que retrata la Cuba rural, marinera y montañosa desde la mirada de quien ha sabido encontrar historias donde otros solo ven simples paisajes.
Estructurado por regiones —occidente, centro y oriente—, el libro reúne textos escritos entre 2014 y 2020, muchos de ellos nacidos mientras Arteaga Díaz ejercía como reportera de la Agencia Cubana de Noticias (ACN).
El periodista debe estar atento a la historia que puede pasar desapercibida, pero que también puede volver lo aparentemente nimio en trascendental, reflexionó durante el encuentro la creadora, quien confesó que la inclinación por las crónicas de viaje le viene desde niña.
Arteaga Díaz leyó los relatos «Este es Rancho Mundito», donde rinde homenaje a su abuelo Mongo; «Nosotras venimos en barco», evocación al transporte escolar infantil por el lago Hanabanilla, y «Cayo Granma», sobre uno de los parajes de la bahía de Santiago de Cuba que dibuja el alma insular.
La gráfica general del texto corrió a cargo de Alejandro Cuervo, diseñador cercano a Santa Clara por su trabajo con la Trovuntivitis y en uno de los tradicionales festivales Longina de la región, quien incluyó en la portada del libro un caimán como símbolo de identidad cubana.
Ante el público reunido, la autora explicó que el libro no está terminado, sino que queda abierto para impulsar otras historias, porque contar un país en un solo volumen es verdaderamente imposible.
«Si les gusta que el alma se les llene de iguanas, de playas, de montes, de vida cubana, les invito a leer Casa de vida», expresó Yasmany González en la clausura de la presentación.
En declaraciones a la ACN, Arteaga Díaz compartió el proceso de gestación de la obra.
Entre los años 2014 y 2020 escribí y publiqué en varios medios y revistas textos que podrían clasificar dentro del género de viajes, y que surgieron mientras yo viajaba por distintos puntos de Cuba, a veces cumpliendo el rol de reportera, a veces ensayando el rol de turista, siempre con la mirada y el oído atentos por si aparecía algo fuera del esquema, algo que atrajera mi atención; lo encontré en lugares intrincados, en pueblitos del interior, en mi campo de nacimiento, lo encontré alguna vez en la propia Santa Clara, junto a gente aparentemente común con historias que, para mí, sobresalían en el marasmo de lo cotidiano.
Hoy se cierra un ciclo que me gustaría creer que es el comienzo de otro, y aunque la alegría tenga otro sabor, no es menos loable el hecho de que el libro, aunque no impreso, esté listo, de que todavía se sigan produciendo libros en Cuba, de que la literatura siga porfiando a pesar de todo.
Finalmente agradeció a quienes le prestaron sus historias, a los que ayudaron en la actividad de este viernes, al público y a todos los que leyeron o leerán a partir de ahora; aquí hay un país, hay un libro y hay, también, una Casa de Vida, sentenció.
Mairyn Arteaga Díaz, nacida en la provincia de Pinar del Río en 1991, es licenciada en Periodismo por la Universidad de La Habana (2014) y doctora en Literatura Latinoamericana por la Universidad de Concepción de Chile (2025); su obra transita entre el periodismo literario, la crónica de viaje y la memoria personal, con una mirada que privilegia las historias silenciadas en los márgenes de la cotidianidad cubana.
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Tomado de ACN
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