Pablo Armando tenía el don de la simpatía. Era un hombre cordial y simpático. Pero también era un poeta de sensibilidad muy fina. Leer más
Orta Ruiz nos ha ofrecido la posibilidad, probablemente irrepetible, de galardonar con el más alto reconocimiento literario del país a la décima de los campos y ciudades de la Isla, en este caso a través de su figura mayor del siglo, situando así a esta loable tradición en el nivel de reconocimiento que han alcanzado los mejores poetas cubanos de nuestra época finisecular. Leer más
El poeta Miguel Barnet no escribió una obra lírica de paso en su creación personal, sino que ella es fundamental en su mirada estética del mundo. Se haría mal con dirigir la mirada crítica solo al narrador, cuando hay un poeta de su estirpe detrás de cada proceso creativo personal. Leer más
Francisco de Oraá dejó una obra lírica que merece constante atención, por cuanto se descubre en ella del traspaso poético de la circunstancia a un refinado lenguaje de gran valor expresivo. Leer más
Poeta y ensayista, fue el valedor más importante de la obra poética de Nicolás Guillén y por eso se destacó muchísimo, aunque poseía de sobra méritos como poeta y como asiduo estudioso de la literatura cubana. Leer más
Habría que decir que fue una poeta «contenidista», porque el fragor lírico pasa por los temas que trata: la patria, la familia, la fe cristiana, la pobreza, las delicadezas cubanas, los detalles citadinos criollos de parques y calles, el amor e incluso los referentes que proceden del mundo literario. Leer más
Unos cuarenta poemarios, entre ediciones príncipe y selecciones poéticas, dibujaron a Retamar como uno de los poetas centrales de la corriente coloquialista. Leer más