
Las lecturas de tabaquería son quizás la génesis del audiolibro. La conferencia inaugural del proyecto Cubadigital 8, «Voces digitales: cultura, memoria y acceso universal», a cargo de Víctor Fowler, se remontó a esos escenarios donde la oralidad y el sonido conectaban con los públicos en plena faena tabacalera.
El escritor comentó sobre la inmensa complejidad que significa la creación de un audiolibro hoy teniendo en cuenta la multiplicidad de actores y elementos (música, efectos, la voz y el silencio, procesos de mezcla y montaje) que intervienen en su creación.
Fowler compartió su experiencia de lectura de El hobbit, uno de los audiolibros más célebres y rememoró la experiencia de la Biblioteca Nacional de Cuba, tiempo atrás, cuando la Organización Nacional del Ciego de España (ONCE) donó a la institución tecnología para el acceso a la lectura de personas ciegas o de baja visión. En ese entonces los propios trabajadores «prestaron» su voz para dar vida a los libros en formato sonoro.
La capacidad hipermediática de las pantallas y la IA están conviviendo con los formatos sonoros, a la vez que imponen retos en la concepción del audiolibro y su consumo.
En la conferencia se debatió sobre las complejidades múltiples que implican producir un audiolibro. Según Fowler un audiolibro hoy lo puede hacer cualquiera, sin embargo, hacer un buen audiolibro es súper difícil. La experiencia acústica es una parte de lo que se puede hacer hoy para transformar el texto.
Con la presencia de Juan Rodríguez Cabrera, presidente del Instituto Cubano del Libro y Daymaris Cordero, coordinadora de Cubadigital en su octava edición, quedó inaugurado el evento que del 11 al 15 de agosto en el marco de la 34 Feria Internacional del Libro de La Habana se dedica al audiolibro como formato sonoro para el acceso más diverso e inclusivo a la lectura.




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