
De las lluvias del río Nilo a las aguas del Jordán. Homenaje a José Lezama Lima, del escritor, historiador y profesor, Juan Enrique Guerrero, es el título del libro publicado por Ediciones Vivarium, y prologado por el padre Marciano García Hernández (1934-2017), ex director del Instituto de Espiritualidad del Caribe, con sede en Santo Domingo, República Dominicana.
Ante todo, habría que destacar el hecho de que ese volumen comienza con la publicación de una misiva que el multipremiado poeta y ensayista Cintio Vitier (1921-2009) le dirige al autor, y en la que hace un exhaustivo análisis crítico de ese texto, y consecuentemente, lo califica como valioso aporte a los estudios sobre la gigantesca obra poético-literaria que identifica a José Lezama Lima (1910-1976), no solo en la literatura cubana, sino también en las letras universales, ya que el ilustre fundador del Grupo Orígenes (1944-1956) es ese «misterio que nos acompaña [y acompañará per se culom saeculorum]», para decirlo con las propias palabras de Lezama, tocado por la «varita mágica» del Ángel de la Jiribilla.
Por otra parte, es necesario señalar no solo los valores éticos, estéticos, literarios, humanos y espirituales en que se sustenta la obra, sino también cómo el también miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) siente la vida con intensidad tal, y tan subjetivamente, que —al decir martiano— le «brota del alma, como la poesía […], la música [y la danza]», y con el ímpetu vital, que lo distingue, la refleja en las páginas de ese cálido homenaje a la sagrada memoria de Lezama.
De tal torrente inagotable de espiritualidad (entendida como el «conjunto de acciones que el hombre realiza y que le dan pleno sentido a la vida»), característica de su prosa —muy influida por la del autor de Paradiso— van emergiendo las metáforas, signadas por recursos líricos que el maestro Guerrero utiliza con una poética y una estética sui generis, y que salen a la superficie desde fondos remotos, desde imágenes de siglos pasados, pero también desde los fríos y oscuros rincones del aquí y el ahora, desde donde surgen dichas imágenes, que danzan en los intrincados parajes de los componentes instintivo y espiritual del inconsciente freudiano.
El libro va desde las lluvias del río Nilo, que simbolizan el universo profano, la naturaleza primaria, hasta las aguas del Jordán, que representan la existencia ya consagrada. Se trata de un largo viaje que emprende el también músico y compositor habanero con amor contemplativo, fuera casi del tempo psíquico, cercano a la eternidad que irradia el «Espíritu Universal», leitmotiv en la obra poético-literaria y periodística del Apóstol. Este título le advierte al lector que la obra transita de lo profano a lo sagrado, a lo divino, y como está consciente de que no puede realizar solo tan arduo viaje, se acompaña del saber de los siglos, del auxilio de las metáforas, así como de los consejos de los sabios y los místicos que nos precedieron.
Quizás sin proponérselo, el maestro Juan Enrique Guerrero ha hecho suyas las icónicas palabras del doctor Eusebio Leal Spengler (1942-2020), Historiador de La Habana: «los grandes hombres no viajan solos, siempre viajan acompañados». Por último, esa extensa y bella historia, que recoge el libro De las lluvias del río Nilo a las aguas del Jordán…, ha devenido oración, contemplación, oculta en un lenguaje cargado de metáforas e imágenes, que seguramente tendrán disímiles lecturas e interpretaciones como lectores se aventuren a llevar a «puerto seguro» esa fantástica travesía desde el río Nilo hasta el Jordán.
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