
Reina María Rodríguez
Poeta de amplia obra y gran reconocimiento internacional. Su poesía nace bajo el influjo del poscoloquialismo o conversacionalismo lírico (Jorge Luis Arcos) «que se manifiesta en un verso libre o semilibre de acentuada intimidad, aun cuando no desee rebasar intencionalmente el tono conversacional», como ha expresado Virgilio López Lemus. Desde el coloquialismo «acentúa en cambio algunos rasgos tampoco predominantes, aunque no nuevos […] como lo fueron sus inclinaciones hacia la no explicitez, hacia la re-legitimación de la funcionalidad expresiva de la metáfora, y sobre todo la paulatina apropiación de un universo muy personal donde llega a crear verdaderos paisajes simbólicos, mezclados a una suerte de desenfado y a la vez sabio escepticismo» (Jorge Luis Arcos). Llega a manifestar «inclinación al experimentalismo de la palabra y en ocasiones de la estructura del poema», según Virgilio López Lemus, como fruto del influjo de las corrientes postmodernas en Cuba por los años 90 y principio del 2000, y su vínculo a la generación poética que le subsede con la cual se vinculó en su espacio «Torre de Letras». José Martí alegaba que el escritor debe dejar su obra publicada y comentada. En otras palabras, que el creador debía ser un promotor adelantado de la misma. Eso me parece que es lo que ha hecho con creces la poeta Reina María Rodríguez con su poesía, dándola a conocer en los más diversos circuitos, y promoviéndola desde espacios privilegiados como fueron el cenáculo de la «Torre de Letras» o espacios de difusión continental donde las traducciones al inglés de académicos norteamericanos también han jugado su papel, lo que ha otorgado a su poesía un sentido que ha engrandecido la naturaleza de la misma. Según Marilys Marrero Fernández, Reina explora el concepto de la «imagen» a partir de los motivos del espejo, la foto, la metáfora visual o plástica, que devuelve al lector interioridades y riquezas del universo de la mujer con sus nostalgias, soledades y miedos; la imagen poética de un discurso erótico desprejuiciado y antitradicionalista, abierto a la sensualidad y el lirismo, el mundo misterioso de la maternidad y de las percepciones más íntimas de la mujer amante. La poeta asume sin sonrojo que la que escribe es una mujer que siente que el amor es hermoso, en pugna, y que la costumbre puede ser un reino falso. Su instinto de dejar testimonio y la intención de ubicarse en un sitio diferente de la enunciación son palpables para quien lea con atención su poesía.[i]
Datos de la autora

Reina María Rodríguez (La Habana, 4 de julio de 1952) es una poeta cubana, ganadora de los premios Nacional de Literatura de Cuba en 2013 y del Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda en 2014, entre otros. Reina María es autora de títulos como: Para un cordero blanco, poemario que le valió el Premio Casa de las Américas en 1984, En la arena de Padua (Premio de la revista Plural, México, 1991 y Premio Nacional de la Crítica, 1992), La foto del invernadero (Premio Casa de las Américas, 1998).
Ocupando su obra narrativa, podemos destacar: Te daré de comer como a los pájaros (Premio de la crítica, 2001), Tres maneras de tocar un elefante (Premio Ítalo Calvino, 2004) y Variedades de Galeano (Letras Cubanas, 2008).
La autora fue merecedora de la Orden de las Artes y las Letras de Francia con grado de Caballero en 1999 y de la Medalla Alejo Carpentier en 2002.
Reina María Rodríguez es Licenciada en Literatura Hispanoamericana por la Universidad de La Habana. Trabajó en la radio como redactora y coordinó la sección literaria de la Asociación Hermanos Saíz. Dirigió la Casa de Letras y fue editora de la revista Azoteas.
Obras publicadas:
- La gente de mi barrio (Premio 13 de marzo, 1976)
- Una casa en Ánimas (1976)
- Cuando una mujer no duerme (Premio Julián de Casal de la UNEAC, 1980)
- Para un cordero blanco (Premio Casa de las Américas, 1984)
- En la arena de Padua (Premio de la revista Plural, México, 1991 y Premio Nacional de la Crítica, 1992)
- Páramos (Premio Julián del Casal, 1993, Premio de la Crítica, 1995)
- Travelling (1995; 2018, Rialta Ediciones)
- La foto del invernadero (Premio Casa de las Américas, 1998, Premio de la Crítica, 2000)
- Te daré de comer como a los pájaros (Premio de la crítica, 2001)
- Ellas escriben cartas de amor (2002)
- Otras cartas a Milena (2003)
- Tres maneras de tocar un elefante (Premio Italo Calvino, 2004)
- Violet Island y otros poemas (antología personal)
- El libro de las clientas (2005)
- Bosque negro (2005, 2008)
- Variedades de Galeano (Letras Cubanas, 2008)
- Otras mitologías (2012)
- Bosque Negro (2014, Antología Poética)
- El piano (2016, Leiden: Bokeh)
Selección de poemas
Deudas
Hoy quisiera escribir lo que me falta no gastar las horas ni echar palabras al abismo: bajar a mis profundidades sola y desnuda. qué pruebas puedo dar de mi mortalidad? soy sencillamente fea con pecas, sueños y dolores. tengo dos hijos otro que nacerá el próximo septiembre. no soy un buen negocio —enseguida salgo embarazada. soy el número 338 123 del carnet de identidad sin foto —los niños la rompieron— ni sanción —porque no posee antecedentes penales mayores ni menores— trabajo como redactora de programas un sueldo de 163 pesos una literatura de carrera muchos poemas sueltos y amigos en cuatro categorías: regulares, buenos, muy malos y tristes. una casa ajena un ventilador, un peine la balalaica que me trajo mi hermano el piano de los conciertos infantiles una lupa para ver mejor la realidad las fotos de Martí y Hemingway reproducciones libros que aún no me han robado mapas ampliando la pared cartas de antiguos amantes un reloj, una mariposa azul, un corazón y muchas deudas infinitas deudas con la vida.
Fuera de foco
El toro de la primavera se me encima estoy en celo mi cuerpo untado de canela tiembla como una cabra blanca. Entre tus piernas y mis piernas un río fluye vegetal hay ruido y mi oreja es un girasol recién cortado. No soy más que una línea una espalda a contraluz y los objetos del mundo se van todos se elevan para que lo difícil de nosotros prevalezca.
Carta a una amiga
Marilín en esta ciudad hay muchos hombres infinidad de hombres colosales magníficos gigantes. Los hay de piedra y también por supuesto de carne. No sé cómo mirarlos y ellos no me ven ni siquiera sospechan que los palpo los desvisto pero llevan coches maletas a mucha prisa. No saben cuánto sufro porque el que quiero puede confundirse y pasar siempre inadvertido. No te rías voy a salir con un cartel discreto en varios idiomas me lo colgaré del corazón con serpientes y luces: LA MUJER QUE USTED BUSCA SOY YO (una vendedora de relojes en medio del desierto.
Navidad
Días en los que debí aventurarme antes de peligrar en esta calma que lo malogra todo ―como a las frutas ácidas― antes de madurar. Días de prohibiciones y añoranzas en los que ellos regresan, contados hacia atrás sin otro cansancio que probar uvas robadas: desconcierto que al final tampoco comeré sin vergüenza. ¿De dónde vendrán? Días ásperos en las cutículas ―ese roce de su mano―, sin ternura ya: ¡que cursilería!, dijiste, cuando te di a probarlas o más bien, necesidad de cosas frágiles. ¿Faltará otro compás para medirte más?
[i] Véase Historia de la Literatura Cubana, Tomo III, Editorial Letras Cubanas, CITMA, La Habana, 2008, y Revista Islas, 56 (mayo – agosto 2014).
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