
El Día Internacional del Traductor, también llamado Día Internacional de la Traducción, fue instituido por iniciativa de la FIT –Federación Internacional de Traductores– en 1991. La fecha elegida para celebrarlo fue el 30 de septiembre, día de San Jerónimo, patrono de los traductores. Jerónimo de Estridón (342-420) tradujo la Biblia del griego y el hebreo al latín. A su traducción se le llamó Vulgata (de vulgata editio, «edición para el pueblo»), y fue durante mucho tiempo la única autorizada por la iglesia católica. La calidad de su versión de los textos bíblicos al latín, lengua franca de aquella época, así como sus escritos sobre el arte de traducir, hacen de Jerónimo uno de los grandes maestros del oficio.
Al traducir, las ideas y palabras expresadas en un idioma son trasladadas a otro idioma por el traductor o traductora, procurando mantener la fidelidad al texto original y, al mismo tiempo, ofrecer a lectores y lectoras un texto comprensible en su propia lengua, la de llegada. Esfuerzo, dedicación y conocimientos son necesarios para lograr el resultado al que se aspira, teniendo en cuenta que los requisitos para traducir textos científicos, literarios o periodísticos no son los mismos. En una antigua oración a San Jerónimo se pide su ayuda antes de comenzar el trabajo: «Doctor excelente, luz de la Santa Iglesia, feliz Jerónimo, voy a emprender una tarea llena de dificultades, y desde ahora te suplico que me ayudes con tus plegarias, para que pueda traducir esta obra con el espíritu mismo en que ha sido compuesta».
Quien traduce es mediador inevitable entre el autor o autora y el público que desconoce la lengua en que la obra fue escrita. El juicio de ese público que solo tiene acceso a la obra traducida se aproximará más o menos a la obra original, según lo permita la traducción. Un conocido escritor preguntó un día, al final de una conferencia: «¿Habré leído entonces a Kafka o a sus traductores?». La respuesta a su pregunta, y a otras semejantes, será siempre la misma: Usted ha leído a Kafka (Rilke, Elliot, Valery…) y a sus traductores.
Nuestro oficio no siempre ha sido valorado justamente, pero muchos autores de renombre han reconocido la importancia de la traducción: entre otros, el psicólogo Sigmund Freud (1856-1939), quien dirigió las siguientes palabras a Luis López Ballesteros (1896-1938), traductor al español de sus Obras Completas:
Siendo yo un joven estudiante, el deseo de leer el inmortal Don Quijote en el original cervantino, me llevó a aprender, sin maestros, la bella lengua castellana. Gracias a esta afición juvenil puedo ahora –ya en avanzada edad– comprobar el acierto de su versión española de mis obras, cuya lectura me produce siempre un vivo agrado por la correctísima interpretación de mi pensamiento y la elegancia del estilo. Me admira, sobre todo, cómo no siendo usted médico ni psiquiatra de profesión, ha podido alcanzar tan absoluto y preciso dominio de una materia harto intrincada y a veces oscura.
Y el Premio Nobel portugués José Saramago (1922-2010), en su discurso por el 40 aniversario de la Editorial Alfaguara, expresó:
«Los escritores hacen las literaturas nacionales, pero la literatura universal la hacen los traductores».
¿Cuánta literatura traducida habremos leído? En 1932 la Sociedad de Naciones, antecesora de la ONU, creó el Index Translationum, registro de las traducciones existentes hasta la fecha. La UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) recibió el encargo de continuar con el Index, y en 1979 los registros fueron informatizados. Según el Index Translationum, entre los libros más traducidos se encuentran la Biblia en forma completa o parcial; Pinocho, de Carlo Collodi; El principito, de Antoine de Saint Exupéry, y los cuentos de Hans Christian Andersen. Algunos de los autores más traducidos son la novelista británica Agatha Christie, el escritor francés Julio Verne y el dramaturgo británico William Shakespeare. De la literatura en español, los más llevados a otras lenguas son el Premio Nobel colombiano Gabriel García Márquez, la chilena Isabel Allende, el peruano Mario Vargas Llosa, el español Miguel de Cervantes y el argentino Jorge Luis Borges, quien fuera también notable traductor.
¡Felicitaciones a todos los traductores y traductoras en su día!
Visitas: 28






Deja un comentario