«Al poeta lo devora el mundo», afirmó el editor Leymen Pérez, quien tuvo a su cargo las palabras de presentación en el Café Wichy del Pabellón Cuba del poemario Dime si te sobrepones, publicado por la editorial Letras Cubanas; continuó afirmando: «los poetas tienden a lo inaudito. Julio Mitjans, narra si narrar, a veces descuida el ritmo que le es tan afín a la poesía para dar paso a la emoción».
Y es que es realmente Mitjans emotiva, en cada palabra hay una carga histórica, el verso se ancla en los ancestros de este poeta afrodescendiente, tal vez por eso la utilización de palabras claves para formar metáforas como: «esclavo del agua o carbones apagados» o la clara alusión a un mundo marginal como consecuencia de la despiadada esclavitud a que fueron sometidos los negros en el excelente poema «Francisca Djeli»: «Va a correr la sangre entre los negros, y la de él solo será una gota en la riada. Alcanzo el filo de una navaja, iluminando el camino de Ikú en una callecita, un arreglo de cuentas entre maleantes. Así lo verán todos».
La poeta Caridad Atencio, dice en la nota de contracubierta:
En la atmósfera extraña que el tiempo precisa, consagrar la evocación: así ha querido este poeta entregarnos su mundo y el verso labrado en su cuota de misterio y confesión mucho tiempo contenida, de tono inevitable o agolpado, con un tejido de pausas sicológicas de íntima fluidez.
El poeta es sincero habla desde un yo que ha sido enclaustrado y hoy ve la luz sin importarle el qué dirán: «Había salido en pos de la tormenta/ heme aquí, en la mayor desdicha/ extraviado, en el corazón de una rosa».
Julio Mitjans se sobrepuso al racismo, a la homofobia, al regionalismo y hoy nos hace este regalo donde triunfa, a pesar de todo, el amor.
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