
La voz humana posee una fuerza física capaz de construir puentes sobre el vacío y el silencio. En esta ocasión se busca dialogar sobre un objeto artístico singular: el audiolibro Doce poemas. La tecnología digital, en lugar de alejar el verso de su origen, permite el retorno a la oralidad primigenia donde la poesía nació como canto.
Escuchar los versos en la voz de quien los concibió, otorga una dimensión de verdad menos alcanzable mediante la sola lectura visual. En Doce poemas, se percibe una textura apacible que, tras su superficie de calma, resguarda inquietudes existenciales de gran profundidad. La selección que hoy nos ocupa nace de una madurez ganada en más de cinco décadas de labor intelectual sostenida. Virgilio López Lemus, nacido en Sanctis Spíritus, en el municipio de Fomento, en 1946, ha sabido fundir el rigor del investigador con la sensibilidad del poeta. Su trayectoria académica, como Doctor en Ciencias Filológicas e investigador titular del Instituto de Literatura y Lingüística, y en ocasiones profesor de la Universidad de La Habana, nutre una poética de saber y emoción.
Para autores de la talla de López Lemus, las plataformas digitales representan un nuevo territorio de conquista donde su palabra puede viajar sin las trabas del papel o la distancia geográfica. Existe una voluntad de diálogo con el presente, una mano tendida hacia las nuevas generaciones de lectores que habitan el entorno virtual con naturalidad. El Premio Nacional de Literatura de 2025, nos ofrece una obra que debe ser comentada y divulgada por medios diferentes.
Resulta necesario conversar con su creador sobre los procesos que dan forma a su estética. Virgilio López Lemus se define como un hombre que halla en la poesía el eje de su vida entera.
Al preguntarle sobre la existencia en su escritura de una búsqueda de equilibrio, y cómo se logra la armonía entre el pensamiento lógico del ensayista y la intuición libre del poeta; expresó que cree en una gran dosis intuitiva del ensayo, dada su elemental sentido de la subjetividad, la búsqueda de belleza expresiva y el regodeo que pueda existir en su escritura. Se define como un buscador de armonía, que no ve mucha distancia, aunque la haya, “El pensamiento lógico no es enemigo del poema, hay que estructurarlo, hay que hallar una forma precisa que lo contenga, que contenga el raro momento de la emoción que es la captación del hecho poético. Toda escritura, en prosa o verso, es también una búsqueda de equilibrio entre la realidad objetiva y la imaginación.”
Sus primeros libros, entre los que destaca Hacia la luz y hacia la vida en 1981, ya daban cuenta de una vocación incontenible por descifrar el mundo mediante el verso. Manifiesta que este primer libro fue el resultado de hallar un lenguaje, de encontrarse en el verso que venía escribiendo por lo menos diez años antes de que el libro apareciera. “No fui un poeta de explosión cualitativa en plena juventud, la poesía maduró en ese libro por hallar forma más adecuada a mi interés expresivo. Creo que la intensa lectura de toda la obra de Antonio Machado y mi cercanía lectora a buena parte de la de Félix Pita Rodríguez, dieron como resultado un hallazgo de mi voz, cuando ya había dejado de ser un adolescente.”
Al adentrarnos en el origen de Doce poemas, narra como fue concebido el proyecto: “Fue una idea de mi amigo Juan Carlos Trigo en su casa de Málaga. Allí había el suficiente silencio y la magia de la comunión en la amistad. La propuse a Cubaliteraria para iniciar una serie de audiolibros, fue bien recibida la propuesta y he aquí mi contribución a esta vía tan hermosa de difundir poemas.”
También describe como fue el proceso de grabación de estos textos, y la interacción con la música: “En esencia grabamos mi lectura una noche malagueña. Luego Juan Carlos comenzó a trabajar en la música original para el cometido, y casi cuando olvidaba ya el asunto, me envió a La Habana una a una las piezas con su trabajo musical; solo un poema, llamado “Silencio”, tiene solo voz, no música, por su propio tema. Juan Carlos no fue un “músico acompañante” sino el compositor que creó el conjunto con su propia música.”
Uno de los pilares de la obra es la presencia de la naturaleza como una compañera eficaz de las preocupaciones del ser. Describe como la presencia de esta responde a una tradición poética de la lengua española, y en especial de Cuba. “La poesía en lengua española tiene un halo propio ligado a la naturaleza en decenas de poetas. Miremos en Cuba a Heredia o a José Martí, al romanticismo todo y a la poesía del siglo XX, por ejemplo, en Regino Boti. La poesía de lengua española (véase desde Quevedo hasta Machado, en España) ha solido tener una preferencia por el suceso de la naturaleza, mares, ríos, fuentes, lluvia, árboles, arbusto y animales domésticos o no cruzan por sus versos.
Cuba tiene una hermosa tradición de poesía ligada a la naturaleza, es lo que llamamos el canto a la naturaleza cubana, que devino poética en manos de Samuel Feijóo. Los poemas de esta entrega tienen no solo un trasfondo ligado al hecho natural, sino que también Trigo se esforzó por dar ciertos matices sonoros ligados a la naturaleza. La poesía cubana, sin dudas, hereda el registro natural y lo eleva a calidades indudables.”
El amor y la belleza también ocupan un lugar de privilegio en Doce poemas, sobre ello expresó: “El amor es un sentimiento natural de las especies inteligentes, y la belleza una búsqueda humana, humanizadora. Mi labor poética no ha estado nunca de espaldas a ello, y se advierte en la pequeña muestra que son esos doce poemas.”
La inquietud por la fugacidad de la vida halla su contrapunto en la esperanza, manifiesta lo subjetivo de ser perdurable por medio de las letras, y que la escritura responde más bien a una necesidad fundamental del creador, que a un deseo de trascender.
“Perdurar puede que sea una tarea fallida, si recordamos que Jorge Luis Borges sentenció que llegará el momento en que haya un último lector de Shakespeare. No escribo para perdurar sino por necesidad, tan abierta como las necesidades biológicas y emocionales. Las nuevas generaciones traen casi siempre sus inclinaciones formales y de contenidos muy propias, aunque por supuesto que se alimentan de la tradición, sin tradición no hay desarrollo, no se puede partir en el hecho creativo de una nada hipotética. No tengo la esperanza de perdurar, solo escribo, y si algo resulta útil y bello en otros tiempos, pues qué maravilla.”
Explica que entre las muchas “misiones” de la poesía se halla el hecho de comentar la realidad, partir de ella, nacer en una circunstancia histórica que la distingue y muchas veces le ofrece temas y problemas y que luego ella, la poesía, identifica de modos sutiles o directos. “Hay la poesía de exaltación emocional, pero hay también la que se queja, la que rumorea, la que se siente disgustada en su entorno. Eso son la oda y la elegía, tan diferentes en sus concepciones. En positivo o en negativo, la poesía es esencial expresión de la vida. El cosmos se expresa poéticamente mediante el sonido, el color, las formas y el cambio constante. Me parece que aun cuando se crea un poema muy pesimista y doloroso, hay un trasfondo de esperanza que implica el hecho de su escritura. Creo que ello es una clara muestra de exaltación de la existencia.”
Doce poemas demuestra cómo el modelo de la tradición lírica puede habitar la modernidad sin perder su aura de misterio. La difusión de poemas en cualquier formato le resulta algo positivo y necesario. “No se escribe para la soledad desértica, el hecho poético es también comunicación y comunión hasta en la más existencial y egótica obra creada. Pero hay que aprovechar las maneras divulgativas que van surgiendo bajo la revolución de los soportes iniciada a fines del siglo XX. El audiolibro es una de ellas: crear un libro que tenga como soporte la oralidad y a la vez otros recursos, como la música, que enriquezcan la entrega. Soy partidario de todas las formas de divulgación de la poesía, desde el papel hasta el cuerpo humano, desde las técnicas compositivas hasta la realidad virtual y, por qué no, mediante la inteligencia artificial. Crear, y crear poesía, es un mandato de la especie humana. Bienvenida todas las formas para su divulgación efectiva.”
El autor enfatiza en el papel desempeñado por Cubaliteraria, al expresar: “ha hecho obra, labor, calidad y calidez de divulgación de ella. Eso es un gran premio de la vida. Escribir poesía es una noble labor, divulgarla también lo es. Autores y editores deben tener una correspondencia necesaria de apoyo mutuo. La poesía es también un logro expresivo esencial del alma humana, merece ese esfuerzo de múltiple manera divulgativa.”
Virgilio López Lemus nos entrega en este audiolibro doce fragmentos de su alma para que resuenen en nuestra propia soledad. La invitación queda abierta para que cada lector se convierta en escucha. El portal de Cubaliteraria ofrece esta obra este audiolibro en su sección de descargas.
***
Descargue Doce poemas aquí.
Visitas: 49






Deja un comentario