
El 24 de junio del 2001 falleció en La Habana Eduardo Robreño, abogado y periodista, y sobre todo un eminente conversador que sabía contar vivencias y otros hechos de carácter histórico y cultural de un modo singular.
Eduardo Robreño Duprey fue periodista, comentarista cultural, crítico y autor teatral. Para quienes lo escucharon en la emisora, era como viajar en el tiempo, lo mismo a un teatro, que a un bar, y hasta conocieron de grandes personalidades políticas y otras de no tan alta relevancia, que visitaron la isla, o que simplemente vivían en la capital, narraba con gran cubanía cada hecho que comentaba, porque eso si, Eduardo Robreño fue un cronista, cubano y muy criollo.
Puede decirse que fue además literato, dramaturgo, historiador y humorista y que divulgó sus conocimientos en forma constante. Tuvo una vida bastante prolongada ya que su deceso se produjo cuando contaba 90 años. Robreño escribió varios libros. El primero fue el titulado Historia del teatro popular cubano elaborado por él a partir de la información recopilada por su padre, quien fue también novelista, dramaturgo y periodista. Posteriormente creó otros libros identificados como Cualquier tiempo pasado fue, Como me lo contaron, te lo cuento, y Como lo pienso, lo digo.
Conocido principalmente por su actividad como periodista y narrador, vinculado además a la creación como actor teatral, fue un hombre indisolublemente ligado al teatro cubano, a la escena popular y dentro de estos a fenómenos como los del Teatro Alambra, ligada a él por tradición familiar y a las temporadas del Teatro Martí en el que trabajó como asesor literario y productor artístico durante muchos años. Al mismo tiempo que laboraba en diversos grupos teatrales, tuvo secciones de colaboración fija en Bohemia (1960-1964) y en Verde Olivo (1964-1968).
Colaboró también en Palante, Trabajo y Juventud Rebelde. En 1962 obtuvo el premio de concurso de obras de teatro relacionadas con la alfabetización por La palabra se hizo realidad, el del primer Concurso de la Edad de Oro con Abuela Cacha y mención de teatro en el concurso UNEAC con El último mosquetero. Ganó el concurso de crónica de la revista Trabajo con Tres danzones y tres épocas (1962) y Doña Sara nos quitó la levita (1963). Fue profesor de teatro y director del grupo Jorge Anckermann, del teatro Martí (1965-1970). A partir de 1972 fue profesor de cuadros de Cubanacán y asesor de la Dirección General de Teatro y Danza.
Se han representado sus piezas La casa de Mariana, Recuerdos del Alhambra y Quiéreme mucho. Incansable conferencista e investigador del legado histórico, artístico y cultural de la escena nacional. Entre sus publicaciones se encuentra Recuerdos del Alhambra. Durante estos años de vasta labor de difusión, promoción e investigación logró engrandecer la cultura cubana. Por su meritoria labor Eduardo Robreño se hizo acreedor de varios reconocimientos, tales como la Distinción por la Cultura Nacional, la Medalla Alejo Carpentier y la réplica del machete de Máximo Gómez.
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Con información de la Biblioteca Nacional de Cuba
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