
La Perra, novela de Pilar Quintana, se lee de un tirón, sin reposo. Se trata de una narración fluida que cuenta la historia de Damaris, una mujer que no pudo tener hijos y su perra Chirly, a quien adopta, quizá en sustitución de la hija que no tuvo.
La cotidianidad de la protagonista se ve movilizada por las muertes que el mar repite una y otra vez. El mar que arrastra, traga y devuelve personas y animales. La muerte como móvil de toda la obra, al tiempo que la vida de la protagonista se colma de frustración y dolor silenciado.
Dos elementos me resultaron atrayentes: por un lado, la relación seres humanos y naturaleza, en particular con los perros; por otro la capacidad de la escritora para mantener la atención del lector, aún cuando los acontecimientos narrados son los de una vida común en un pueblo costero con acantilados donde la lluvia envuelve días y noches.
Una cara de la violencia, una reflexión sobre la muerte, el sentido de la feminidad vinculada a la maternidad, en este caso no ejercida o redirigida a maternar una perra, son las líneas que explora Pilar Quintana con maestría.
Publicada en 2017, La perra sorprende por su aparente «no acción», esa sensación de que no ocurre nada en la novela, cuando en el fondo, a nivel emocional de la protagonista ocurre todo. Lo realmente valioso en estas 450 páginas está en lo subyacente no escrito, en lo insinuado. Es el retrato de una mujer del Pacífico entrada en la madurez y con muchas decepciones a cuestas, que lleva una vida rutinaria, hasta el momento en que aparece Chirly.
La habilidad para crear atmósferas se percibe a lo largo de la novela. Aquí describir paisajes casi pictorialistas, contar en palabras el sonido de la lluvia al punto de lograr la inmersión lectora y dibujar la muerte con frialdad, no exenta de reflexión, son claves que marcan el tono y ritmo narrativo de la obra.
La invitación es a que lea la novela, piense y cuide a su mascota, a la vez que descubre el destino de Chirly, la perra.
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Sobre la autora
Pilar Quintana nació en Cali, Colombia, en 1972. Estudió comunicación social en la Universidad Javeriana de Bogotá. Luego de graduarse trabajó como libretista de televisión y redactora de textos para publicidad. Viajó tres años por el mundo y a su regreso a Colombia se radicó en el Pacífico colombiano.
Ha publicado tres novelas: Cosquillas en la lengua (2003), Coleccionistas de polvos raros (2007) y Conspiración iguana (2009), y la colección de cuentos Caperucita se come al lobo (2012).
En 2007 fue seleccionada por el Hay Festival entre los 39 escritores menores de 39 años más destacados de Latinoamérica. En 2010 recibió el VIII Premio de Novela La Mar de Letras por Coleccionistas de polvos raros. En 2011 participó en el International Writing Program de la Universidad de Iowa como escritora residente y en 2012 en el International Writers Workshop de la Universidad Bautista de Hong Kong como escritora visitante. En 2013 ganó un estímulo del Fondo de Cinematografía para escritura de guion para largometraje por su proyecto Lavaperros, escrito en colaboración con Antonio García Ángel. En 2016 ganó un estímulo de la convocatoria Pasantías Nacionales del Ministerio de Cultura por su proyecto La isla cuenta.
Sus cuentos han sido traducidos a varios idiomas y han aparecido en revistas y antologías de América Latina, España, Italia, Alemania, Estados Unidos y China. Dicta talleres de escritura creativa.
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