
Más de 20 años habían pasado desde que Nersys Felipe no entraba a un estudio de radio en calidad de actriz o locutora, dos de las pasiones que marcaron su paso por el centenario medio.
El motivo del rencuentro era la grabación de cinco de sus cuentos para la apk Cuentos de la Abuela, un proyecto que soñamos por cerca de un año.
Fue un domingo en la mañana. Llegó como quien teme desatar los tantos recuerdos que guarda de sus más de cuatro décadas dedicadas a Radio Guamá.
Lloró. Lloró mucho: por los años de ausencia, por las emociones vividas, por los compañeros que ya no están y por la pasión por un medio que marcó su quehacer literario también. Nos mostró su lugar en los días de grabación y recordó el puesto de cada uno de sus colegas en el estudio dramático.
*Yusley Izquierdo Sierra: director de programas de radio. Líder del equipo gestor de la aplicación móvil Cuentos de la Abuela
***
Noventa años no es nada
Autor: Alberto Peraza Ceballos

Leer a Nersys Felipe es el mejor antídoto para librarnos de todo mal. Desando los vericuetos de su escritura y me encuentro en sus personajes: lo mismo en Román Elé, Chungo, el Tío Biro, que en Pepe, que no es otro que José Martí, cuando tenía entre seis y siete años; o en algunos de sus duendes traviesos y llenos de humor y picardía.
Y es que esta escritora invita al mundo de la lectura a través de su métrica y rima, y de sus magistralmente hilvanados diálogos, narraciones fluidas y descripciones bruñidas y olorosas como cuando vamos a pasear los domingos.
En sus textos pueden aparecer el Cuyaguateje o los mogotes del Valle de Viñales; Montemar o, sencillamente, el árbol de mamoncillo del primer patio de la casona familiar de Guane, hasta donde he viajado junto a ella y su palabra, pasando por caseríos y pueblos, hasta topar con la estación terminal del tren, a donde se llega sin mucho apuro, con ansias enormes de evadir la rutina y el aburrimiento, los días pesados como las nubes de julio y agosto, y la ilusión de que las vacaciones permitan acceder a una casa donde ocurren, como en cualquier casa, fiestas de cumpleaños, reuniones, bodas, nacimientos y velorios.
A una despedida fue Ine, la de Cuentos de Guane, aquel día, cuando la muerte del abuelo desbordó la tristeza de niños y grandes; porque decir adiós es difícil, y nuestra autora da fe de ello cuando, también en otro de sus libros, Vuelos lilas (publicado por la Editorial Cauce, con excelentes ilustraciones de Yancarlos Perugorría) hace como si mostrara en un museo las prendas de vestir que usara Cecilia, su nieta, quien atravesó el mar en un avión, de esos que no regresan, y que saben arrancar la felicidad a una ancianita de pelo blanco y alborotado que, en la calle Virtudes, de la ciudad de Pinar del Río, ha visto envejecer con ella casas, parques, jardines, y también sus ojos, que ya no la acompañan cuando quiere leer entre los mensajes de su teléfono celular para ver si ha llegado algún recado de aquella niña que es ya una mujer.
Cuando Nersys habla de la familia, ─¡y miren que lo hace!─, se le nubla la vista más de lo común, y un susto se aloja en su corazón nonagenario. Es ese el justo momento en que me cuenta cómo nació este o aquel poema, o qué la inspiró a escribir un cuento; y yo le pregunto, porque nada le gusta más a Nersys que responder a mis preguntas.
Para Cecilia escribió uno de mis poemas favoritos, del que ahora extraigo, con su anuencia, algunos versos:
La lluvia tiene al rocío y yo, mar por medio, te tengo a ti. Para tenerlo, ella espera y yo, por tenerte, me empeño y hago más… Aunque no escribas, te escribo. Si escribes corto, yo largo. Si espaciado, yo a diario.
Nersys se acomoda en el silloncito de madera, abre la ventana, porque nada le gusta más que la claridad; me mira, y yo sé que quiere decirme todas las cosas del mundo, apretaditas, como si fuera un archivo comprimido, para que quepa todo, y no dejar de contar lo verdaderamente entrañable, donde, sin duda alguna, aflora “El mejor padre”, como agua de cascada, su primer cuento, dedicado a su abuelo; los poemas que escribió para sus programas radiales, donde trabajó como actriz por muchísimos años, y que luego aparecieron reunidos en libros publicados en Gente Nueva o en Ediciones La Luz, como ha aparecido también su obra en Ediciones Loynaz y otras casas editoriales.
Igual emerge su amor infinito al Apóstol, a Carlos Manuel de Céspedes, a la naturaleza, o a la escuela de monjas, donde estudió desde los seis hasta los 14 años.
Nersys me revela en un susurro que es la Ine de Cuentos de Guane; Crucita, de Román Elé y Maisa, de su libro homónimo; y que en ellas tres viven sus más fervientes sentimientos de amor y libertad.
Y en la serenidad de sus respuestas, cuando la entrevisto para el programa Estamos contigo, de Radio Guamá, asoma un guiño de satisfacción y agradecimiento por estas nueve décadas que le ha obsequiado la vida.
La tomo del brazo y la llevo hasta la pared de su estudio, para, pegaditos uno al lado del otro, recrearnos en la contemplación de tantos reconocimientos como el Premio Nacional de Literatura, el Premio Nacional de Radio, los dos premios Casa de las Américas y la distinción Maestra de Juventudes, otorgado por la AHS, entre muchos… Pero es inevitable que su vista se detenga en aquel, sencillo y profundo, que es el premio La Utilidad de la Virtud, de la Sociedad Cultural José Martí.
Nersys pone la mano sobre un bulto de libros y documentos escritos por ella, que se encuentran sobre su escritorio, respira hondo, me da un beso de madre y amiga ponderosa, me invita a tomarnos un té de Jamaica y comernos un pastel casero, acompañados por su hijo Papo, y por Meibys, especialista de comunicación del Comité Provincial de la Uneac en Pinar del Río, quien se ha convertido en uno de sus más fuertes soportes.
Después nos despedimos, sin desearlo, porque, en circunstancias tales, parecemos una niña y un niño que no quieren dejar de jugar y reírse, como tampoco quieren llegar a ser adultos.
Luego, fue hasta el micrófono y con esa voz, que a pesar de los años no pierde sus atributos, narró cada historia con maestría y con inmensa humildad, dejándose dirigir por este principiante.
Viví una de las jornadas más emocionantes de mi carrera. Había logrado traer de vuelta a quien ya no se creía capaz de enamorar a través de un micrófono, pero lo hizo; quien constantemente me preguntaba si lo estaba haciendo como lo había soñado yo, cuando en realidad superaba mis expectativas.
Ante cada interrupción en la grabación, demostró que en el nuevo intento se podía hacer mejor. Ese día aprendí que la perfección es posible cuando se respeta y ama lo que se hace.
A sus casi 90 años, la gran leyenda que es Nersys Felipe volvió a la radio para ser dirigida por este muchacho que descubrió, entonces, su verdadera grandeza: humildad y talento, más allá de vanidades y premios.
Mi eterna gratitud y mi cariño siempre.
*Alberto Peraza Ceballos es poeta y promotor cultural, presidente de la filial de escritores de la Uneac en Pinar del Río.
***
Tomado del Periódico Guerrillero
Visitas: 14






Deja un comentario