
Con la democratización de las posibilidades de publicación de textos no solo en las editoriales nacionales, generalmente radicadas en La Habana, sino también en las casas editoriales al interior del país, la ensayística en la isla, un género fundamental para la dilucidación teórico-crítica de la literatura cubana contemporánea, adquiere un aire renovador que todavía no ha sido posible justipreciar en toda su magnitud, principalmente en las dos primeras décadas del siglo XXI.
Algunos estudios recientes, como el de Ivette Fuentes[i], desde la considerada historiografía oficial en la Isla, centran su atención en las particularidades de esa exégesis, sobre todo en el período1989-1999. Las indagaciones socio-culturales, estudios teóricos y panoramas respecto a los orígenes y tradición de la literatura cubana, así como sobre la literatura artística y universal, son algunos de los deslindes temáticos del género en esos años que privilegian el escrutinio de tópicos relativos a la identidad nacional, las implicaciones sociales de la literatura de la época y el sutil abordaje de lo político en algunos temas que atraviesan las peculiaridades de la cubanía y su inserción contextual, los nexos entre el sujeto literario, conflictos existenciales y sus interrelaciones con el mapa sociocultural; la perspectiva teórica que aporta caracterizaciones panorámicas, genéricas y generacionales, así como la verticalidad en los adentramientos a las exégesis literarias –poéticas, narrativas o dramáticas.
De igual forma, el énfasis en temáticas y/o etapas específicas del hecho literario, las cuales integran deslindes cronológicos, combinados con los análisis textuales y paratextuales; lo reflexivo-teórico respecto a cuestiones culturales de actualidad dentro de los Cultural studies; la posmodernidad en la literatura cubana, entre otras indagaciones culturológicas relacionadas al contexto, son algunos de los núcleos temáticos que tipifican el género ensayístico en Cuba, según Fuentes.
[…]Una joven generación de críticos y teóricos de la literatura y la cultura cubanas, nacidos entre 1975 y 1980, principalmente, surge a finales de la primera década e inicios de la segunda de los años dos mil. En este sentido, el ensayista Arturo Arango, al evaluar la producción de esta nueva hornada de autores millenials, señaló:
En el campo de la cultura cubana, la mayoría de los jóvenes escritores y artistas cubanos se mantienen hoy en una tensa, permanente, negociación con los espacios institucionales, siempre bordeando los límites de la permisibilidad. A diferencia de lo que sucedía algunos lustros atrás, ahora las nuevas tecnologías permiten que, aun aquellas obras que antes necesitaban el apoyo de la industria y el mecenazgo estatal, puedan realizarse de manera precarias, pero independientes, y ello ha contribuido a que varíen los modos de las negociaciones. Frente a las instituciones, ya los artistas no ocupan una posición subalterna, y con frecuencia son aquellas las que se ven obligadas a colocarse a la defensive[ii].
Aun cuando resulta imposible deslindar las directrices temáticas de los jóvenes escritores cubanos dedicados a la producción ensayística cultural, académico-investigativa o la labor de crítica literaria, sus intereses atraviesan, por lo regular, zonas problematizadoras de la literatura que no se apartan, con mucho, de los temas tratados por generaciones precedentes: los nexos inter/paratextuales y comparatísticos de la literatura cubana en sus diversas manifestaciones, épocas y autores, la focalización en la perspectiva de los estudios de género; los engarces panorámicos regionales y nacionales, visibilizando las zonas de silencio preteridas por la crítica y la historiografía literarias; las revisiones que exorcizan las demonizaciones respecto a la obra intelectual de autores condenados por la censura cultural debido a sus posturas anticomunistas; nexos de la literatura con la cultura popular, la perspectiva de focalización desde la sociología, los estudios visuales, danzarios y un largo etcétera. Autores como Haydée Arango, Susana Haug, Dayron Oliva, Gerardo Muñoz, Alejandro Zamora, David Leyva, Leonardo Sarría, Juan Carlos Tabío, Elizabeth Mirabal, Carlos Velazco, Hamlet Fernández, Planas, Roberto Rodríguez Reyes, Sandra del Valle, Ariel Camejo, Yasmín Portales Machado, Gilberto Padilla Cárdenas, Helen Hernández Hormilla y otros más recientes como Yoandy Cabrera, Oscar Cruz, Javier Luis Mora, Ángel Pérez Velázquez, por solo mencionar algunos, participan de una práctica renovadora en los modos de ejercer la teoría y la crítica literaria y cultural no solo en sus libros ensayísticos, sino también en artículos aparecidos en publicaciones culturales y periódicas dentro y fuera de Cuba como La Siempreviva. Revista de Literatura y Libros, La Gaceta de Cuba, Unión, Revolución y Cultura, Hypermedia Magazine, La Jiribilla, La Letra del Escriba, El Caimán Barbudo, Islíada y Claustrofobias, por solo mencionar algunas de las vinculadas a la divulgación del ensayo y la crítica literaria.
Si bien aún es demasiado temprano para evaluar la producción de estos autores, al menos las convergencias estéticas de sus reflexiones revelan una mirada «más existencial, más introspectiva, exploran con dolor y agudeza su presente, y lo viven con igual intensidad, sin definir, al menos de manera explícita, esos futuros ideales o posibles que inquietan a otra parte de la intelectualidad cubana»[iii]. Es válido apuntar que esta nueva generación ha adquirido un bagaje teórico que en muchos casos contiene un nivel constante de actualización debido a las crecientes posibilidades de acceso a las nuevas tecnologías de la información y a la red de redes, que, desde 2010, comienzan a tener una presencia significativa en la Isla.
En lo adelante, que los direccionamientos estético-temáticos de esta renovada práctica escritural en Cuba implique un parteaguas en el proceso de desarrollo evolutivo del ensayo y la crítica, quizás ello represente un cambio medular en los modos de aprehensión de las particularidades de la cultura cubana. Se trata, en síntesis, de una tarea titánica que deberá hacerse, en el futuro, por parte de los historiadores y analistas de la literatura insular.
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Sobre el autor
Ronald Antonio Ramírez Castellanos es Doctor en Ciencias Literarias, profesor titular del Departamento de Estudios Lingüísticos y Culturales, Facultad de Español para no hispanohablantes de la Universidad de La Habana.
[i] Fuentes: Panorama del ensayo y la crítica, p. 674-688.
[ii] Arango: «Cuba, los intelectuales ante un futuro que ya es presente», p. 89.
[iii] Ibídem, p. 87.
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