
Lino D’Ou nació en Santiago de Cuba el 23 de septiembre 1871 y es probable que al lector de hoy poco digan un nombre y un apellido donde se integran lo español y lo negro para dar vida a una personalidad al servicio de la cultura y de la nacionalidad.
En la biografía de D’Ou prevalecen dos facetas: la del patriota, la del combatiente por la independencia, donde alcanzó el grado de teniente coronel, y la del hombre que desde las filas del periodismo y la polémica abogó por la integración plena del negro a la sociedad cubana.
Hizo la guerra a las órdenes del mayor general José Maceo, de quien fue ayudante y a quien conoció y admiró, siendo mucho después muy importantes los escritos que de él dejó, para la mejor apreciación de la personalidad y la grandeza de este combatiente en quien la valentía y la nobleza corrieron a la par.
En la república, D’Ou ejerció cargos públicos y políticos, fue representante electo a la Cámara en 1908 y se insertó en el panorama de la cultura a través de su verbo, y muy atinado concepto de la unidad y participación de todos los sectores en la vida de la sociedad.
Nicolás Guillén, quien disfrutó de su amistad y lo admiró, escribió que:
A lo largo de varias décadas (1902-1939), la prensa cubana recogió los trabajos de Lino D’Ou, siempre orientados hacia la unidad nacional, y no solo en la modesta prensa provinciana —revistas fugaces, órganos de opinión sin gran vuelo—, sino también en los grandes rotativos habaneros, donde su palabra escrita gozaba de acatador respeto. A lo que se añadió siempre el aliento para el joven, la ayuda al desvalido culturalmente, al atropellado, al vejado, al discriminado.
El retrato que nos ofrece Guillén es elocuente. Lino D’Ou fue en 1902 jefe de Redacción de La República Cubana, fundado y dirigido por el patriota Juan Gualberto Gómez. En la abundante papelería de D’Ou hallan cabida figuras olvidadas y cuasiolvidadas, a cuya evocación reservó algunas de sus mejores páginas.
Colaboró en Diario de la Marina, desde la sección «Ideales de una Raza», también en la revista Cúspide y en otras publicaciones, lo cual hace difícil rastrear su producción periodística de comienzos del siglo XX.
De la verticalidad de principios de Lino D’Ou, de su concepto de la unidad, y como prueba para que el lector evalúe por sí los valores de un estilo, ofrecemos a continuación un fragmento de su texto titulado «Algo de luz en la senda», que refleja las preocupaciones y discriminación racial que prevalecían aun después de instaurada la República en 1902:
El negro cubano tiene derecho a esperar del blanco cubano su compañía en la reivindicación de sus derechos, porque juntos sufrieron el yugo colonial, porque el blanco —por medio de sus próceres— ha pedido la igualdad de oportunidades y porque el negro luchó a su lado por la independencia patria, abonada por su sudor y sus lágrimas.
En 1983, Ediciones Unión de la Uneac publicó el libro Papeles del teniente coronel Lino D’Ou, selección de trabajos periodísticos prologada por Nicolás Guillén, en lo que constituyó un merecido homenaje a este escritor, fallecido en La Habana el 28 de diciembre de 1939. El lector queda invitado a conocer un poco más acerca de este patriota e intelectual en modo alguno olvidable.
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