
Cada 26 de octubre Austria celebra su fiesta nacional, conmemorando el día en que fue declarada la neutralidad de la república en 1955, tras la salida de las tropas de ocupación. Fue un nuevo comienzo para una tierra que atesora siglos de historia a orillas del Danubio, aun antes de que por primera vez se mencionara en un documento el nombre de Ostarrichi, el «Reino del Este», en el año 996. Como homenaje al país de Rilke y Kafka, Mozart y Strauss, Klimt y Kokoschka, Fanny Elssler y Bertha von Suttner, comparto con nuestros lectores un breve ciclo de poemas incluido en mi libro Ítaca (Zamora, España, 2007).
***
Viena
1
Viviendo tan al límite puede perderse la noción del límite
viviendo al borde de lo real, la noción de lo real
y a las puertas de Viena me asomo con alivio a una elegía que ya no escribiré
frente a un jardín en sombra y yedra donde los pájaros no acuden
y es la tarde un océano de sol
vago recuerdo de mis pasos en Camagüey Berlín la Habana Vieja
y desde la Cabaña transparencias bajo la luz del mediodía
Ante mis ojos palmo a palmo resurge ahora la ciudad soñada
real y palpable y tan perfecta como un sueño
la catedral sobrecogida y la campana centenaria tañe y pasa el ángel
una iglesia neoclásica un obispo de blanco y mis manos ungidas
de madrugada en la ventana y la calle vacía con sus luces
el eco de mis pasos en un patio un jardín una pequeña plaza
la tarde soleada el cielo azul sin nubes y palomas
estatuas fuentes hojas del otoño en la Karlplatz y primavera que despierta en el Volksgarten
ciudad que vuelves una y otra vez
Viena de mi memoria y de mi sueño
2
En blanco, gris y oro, sobre mármol rosado o piedra gris, en paredes y techos: arcángeles y dioses griegos, santos y náyades, la Donnerbrunnen y sus angelotes frente a la iglesia de los Capuchinos donde una vez estuve sola en el silencio de la cripta; y ahora San Miguel en su iglesia barroca y otra vez Mozart y su Requiem desde lo alto del coro
Y de vuelta a la calle están de nuevo ahí, las estatuas de Viena, en ronda interminable
3
Schottenkirche o iglesia de los Escoceses: mármol rosa con angelotes blancos, una vez más la misma que vi en sueños
Kirche am Hof o de los Nueve Coros de los Ángeles, única cuyas puertas encontré cerradas
Y camino sin rumbo por las estrechas calles: desde la escalinata asciende al cielo la iglesia de Maria am Gestade, patrona de los pescadores (¡oh, Yemayá en lejanos mares!), santuario para pedir protección a la Virgen cuando el Danubio aún se desbordaba
Bajo los arcos góticos, penumbra; por los cristales junto al techo, de pronto, entra un raudal de luz que torna transparentes las ojivas
* * *
Datos de la autora
Olga Sánchez Guevara (Bayamo, 1952). Escritora y traductora granmense. Licenciada en Lengua Alemana. Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Algunos de sus libros son: Viamontes: el último vuelo, Cartas de la nostalgia, Conversación con ángeles, Ítaca y Óleo de mujer junto al mar.
Premio Nacional de Traducción Literaria «José Rodríguez Feo».
Con nuestra editorial ha publicado las traducciones en formato digital de El alienista, de Joaquim Machado de Assis (2023) y Cuando una mujer sueña, de Olive Schreiner (2025).
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