
Fosilizo. Vegeto. Insularizo. Muero. Y de algún modo es palpable ese me voy. Tal vez un día jueves, César, moriré en mi Isla flagelado por piedras, palos y sogas. En mis venas fluyen ríos de ron y se bañan desnudas mujeres de café con leche.
Así leemos en la página 7 del cuaderno lírico Epístolas Insulares, de Nelton Bárbaro Pérez Martínez, que obtuviera el Premio Nacional de Poesía Francisco (Paco) Mir in memoriam en su edición de 2004, otorgado por la sección de literatura de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba en el municipio especial Isla de la Juventud, donde el creador reside desde su adolescencia.
En aquella ocasión, el Jurado estuvo integrado por César López, Marilyn Bobes y Carlos Martí, quienes premiaron una selección de poemas rebosados de referencias, tanto a autores como a obras de la literatura universal, a héroes mitológicos como a leyendas, logrando efectivas asociaciones en el plano metafórico o simbólico, que provocan variadas emociones durante la lectura.
A dos décadas de aquel galardón, ve la luz el mismo texto en la Feria Internacional del Libro de La Habana 2025, pero con algunos poemas más, incluidos entre sus páginas, que actualizan a los seguidores de la obra de este poeta y escritor cubano nacido en Manatí, provincia de Las Tunas, el 21 de mayo de 1970.
Graduado del primer curso de técnicas narrativas del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, Nelton Pérez Martínez ha obtenido numerosos premios por su creación, tanto en verso como en prosa, entre ellos: el de la ciudad de Nueva Gerona en el año 2000; el Premio de novela erótica La llama doble, en 2004; el Premio Alejo Carpentier de novela en 2015 y dos años después, el Dulce María Loynaz. En Colombia fue reconocido con el Premio Internacional de Poesía Eduardo Carranza en 2011 y en México y los Estados Unidos, con el Premio Letras en la Frontera, en 2013.
Este escritor, tunero de nacimiento y pinero por adopción, como él mismo se define, expone en sus líneas las diversas motivaciones que lo inspiran, tamizadas por su intima y personal visión de la historia, el arte, la literatura; de donde extrae personajes, anécdotas y detalles que convierte en obras únicas y trascendentes, a manera de cartas, peticiones, valoraciones o comentarios escritos desde una isla que deviene privilegio y encierro a la vez. De esta concepción de poeta aislado que lanza su voz al mundo, buscando una comunicación a partir de la sensibilidad, brota el título del volumen, así como los versos que lo componen.
El lenguaje es manejado de manera suave, fluida y discreta, sin giros banos ni estructuras crípticas: más bien emplea una síntesis demoledora en imágenes casi fotográficas o pictóricas, para entregar un pesar hondo, una pena desgarradora, un sentir que no cesa ni se alivia si no se declara en versos.
Y todo, desde una atmósfera léxica y semántica que plasma su cubanía, su saber vital de cañaverales, rones, béisbol y paisajes criollos llenos de belleza -en ocasiones mencionados claramente, como Victoria, Banes, Gerona, La Habana-, y donde el mar, el verano y las playas gozan de una evocación frecuente, a pesar de contrastarse con latitudes menos cálidas de la vieja Europa, como París, Dublín, Madrid o Moscú, porque considera que «Es un imposible rotundo huir de las islas». En tal sentido, explota su condición de ser humano con una doble insularidad (Isla de la Juventud/de Pinos dentro de una Isla mayor que es toda Cuba) para instrumentar no pocas metáforas y alegorías.
En la sucesión de poemas podemos adivinar toda una historia de vida desde la intimidad de su contenido y los significados que despliegan y mezclan. Familia, amores, proyectos inconclusos o frustrados, admiración por colegas y maestros, meditaciones sobre lo efímero de la existencia, preocupaciones sobre el futuro propio y el de su prole, paternidades y relaciones truncadas por la emigración, cariño incondicional por el terruño, defensa a ultranza de los sentimientos y la posibilidad imaginativa de todo aquello que pudo ser y no fue, son temas recurrentes en una escritura que ya se identifica, estilísticamente también, en cada volumen publicado.
Muchas de las obras han sido dedicadas a las amistades cultivadas por el poeta, a familiares y a personalidades contemporáneas conocidas o no o figuras del pasado que le hubiera gustado conocer en vida, con quienes interactúa a través de su arte, ya sean extranjeros, como Dylan Thomas, Walt Whitman, Pablo Neruda, César Vallejo, Jorge Luis Borges, Paul Eluard, Oliverio Girondo, James Joyce, Sor Juana Inés de la Cruz, o cubanos como José Lezama Lima, Francisco Mir, Rafael Alcides y José Martí, entre otros.
Igualmente menciona, describe o dedica con igual respeto a personajes de su cotidianidad, como Monchy Font o Ramoncito Permui, con plena admiración por vidas que parecieran intranscendentes, pero que pueden poseer encantos ocultos y hazañas puntuales de valor poético que el aeda realza en sus líneas a plena conciencia. Le proponemos un ejemplo:
Itinerario
a Javier Galguera, hermano
La vida es un juego de parchís
salir a la calle
dejar tras la puerta
el beso de la madre
y entonces huir
masturbarse la nostalgia en una casa
esconderse el hambre y las manos
luego hacerse viejo con la suerte
de unos buenos zapatos
para sentarnos en el adiós de una mujer
después seguir.
Siempre, hermano,
DIOS
es quien lanza los dados.
Publicado por Ediciones El Abra en 2024, la cuidadosa edición y la corrección de estilo del texto fueron realizadas por Liudys Carmona Calaña, y la evocativa y sobria ilustración, el elegante diseño de cubierta y la diagramación estuvieron a cargo de Reynaldo Duret Sotomayor.
Nelton Pérez Martínez, prolífico y versátil autor cubano, ha visto a la luz con éxito sus libros Apuntes de Josué, Soledades concurridas, El enigma y el deseo, y su novela Infidente, que recrea entrañablemente la estadía del adolescente José Martí en la finca El Abra, en Isla de Pinos, antes de partir al destierro. En su localidad dirige el taller literario El Aleph, donde acuden jóvenes escritores y poetas en formación, para nutrirse de la experiencia y el conocimiento de un creador que aún tiene mucho por comunicar a quienes apreciamos sus letras y a todo el público que se perciba como interlocutor de su mensaje.
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