
Mujer, negra, pobre, madre soltera de tres hijos, todo parecía conspirar en su contra: sin embargo, Carolina María de Jesús, nieta de esclavos, habitante de la favela de Canindé, en São Paulo, logró dejar constancia de su paso por el mundo en varias obras literarias, incluyendo la que le dio fama internacional. Quarto de Despejo (Livraria Francisco Alves, 1960), cuya tirada inicial de diez mil ejemplares se agotó en una semana, contiene parte de los diarios escritos por Carolina en Canindé; fue traducido a 14 idiomas y distribuido en más de 40 países. En Cuba fue publicado por Casa de las Américas en 1965, bajo el título La favela.
Nacida en Sacramento, Minas Gerais, el 14 de marzo de 1914, Carolina María de Jesús solo pudo asistir a la escuela hasta el segundo grado. En 1937 se fue a São Paulo y allí se ganó el sustento como empleada doméstica; después de tener a su primer hijo se vio obligada a mudarse a un barrio de indigentes, donde vivió durante 15 años y tuvo 2 hijos más. Su diario, transformado en libro, es la crónica de su vida en la favela de Canindé.
«Carolina María de Jesús escribió un diario que empieza el día 15 de julio de 1953, día del cumpleaños de su hija Vera Eunice, que quería zapatos que ella no le podía comprar».[1]
Abril de 1958. En el barrio de Canindé, una de las favelas en la periferia de São Paulo, los niños no pueden mecerse en los columpios de un parque: un grupo de adultos se lo impide sistemáticamente. Protestan los padres; un periódico encarga un reportaje sobre el asunto. El periodista que se acerca oye a una negra alta, de voz fuerte, que exclama: «¡Los voy a poner a todos en mi libro!». Es Carolina. A la pregunta del periodista responde: «El libro que yo estoy escribiendo de las cosas de la favela».
Fui a ver el libro —cuenta Audálio Dantas— y por primera vez entré en la choza y vi los cuadernos en el guarda-comida prieto de humo. Narración diaria de la vida de Carolina y de la vida de la comunidad en el barrio de indigentes, en la favela. Le dije a Carolina María de Jesús:
—Yo te prometo que todo esto que has escrito saldrá en un libro.
Carolina María cuenta y cuenta: de la falta de solidaridad generada por la miseria, de los esfuerzos que debe hacer para escribir, de sus luchas de mujer sola con sus hijos.
«Dejé la cama a las 4 para escribir. Abrí la puerta y contemplé el cielo estrellado. Cuando el astro rey comenzó a despuntar me fui a buscar agua. ¡Tuve suerte! Las mujeres no estaban en la pila. Llené mi lata y me largué». (p. 29).
«Reflexioné: necesito ser tolerante con mis hijos. Ellos no tienen a nadie en el mundo a no ser yo. Qué dolorosa es la condición de mujer sola sin hombre en el hogar». (p. 31).
«Yo soy muy alegre. Todas las mañanas yo canto. Soy como las aves, que cantan tan pronto amanece. Por las mañanas siempre estoy alegre. La primera cosa que hago es abrir la ventana y contemplar el firmamento». (p. 34).
Ella es, al mismo tiempo, personaje y autora que apenas se atreve a soñar con la publicación de sus escritos, pero lo intenta de todas maneras, y en su diario denuncia la desesperante situación a la cual se enfrenta con entereza y dignidad.
«Cuando llegué a casa tenía tanta hambre. Apareció un gato maullando. Lo miré y pensé: yo nunca he comido gato, pero si este estuviera en una olla con caldo de cebolla y tomate, juro que me lo comía. Porque el hambre es la peor cosa que hay en el mundo». (p. 229).
«Pienso: la mujer que se separa de su esposo no debe prostituirse. Debe buscar trabajo. La prostitución es la derrota moral de la mujer. Es como el edificio que se derrumba». (p. 160).
«Yo clasifico a São Paulo así: el palacio es la sala de visita. La alcaldía es el comedor y la ciudad es el jardín. Y la favela es el patio donde se bota la basura». (p. 42).
El valor testimonial de La favela compensa la ausencia de elaboración literaria en su escritura. Aquí está la mujer que cuenta su vida de todos los días, con sus penurias y esperanzas:
«Me levanté a las 6. Estaba furiosa con la vida. Con ganas de llorar, porque yo no tengo dinero para comprar pan». (p. 232).
Y 1960 comienza como terminó 1959, «fui a cargar agua…».
«31 de diciembre. Me levanté a las 3 y media y me fui a cargar agua. (…) Espero que 1960 sea mejor que 1959 (…)».
«1 de enero de 1960. Me levanté a las 5 y fui a cargar agua». (pp. 234-235).
Pero la vida cambiará para ella y sus hijos con la publicación de su libro, que coloca bajo una nueva luz la existencia de los favelados, «esos proyectos de gente humana», como los llama Carolina. Una mujer que apenas fue a la escuela emerge de la multitud y escribe para reclamar sus derechos como mujer y como persona.
«El libro es lo que yo digo y lo que todos dirán ahora: grito de protesta, documento enorme de angustia. Salió de la basura, como su autora, para revelar un pedazo de vida brasileña. Con toda la fuerza de lo fuerte que es», escribió Audálio Dantas.
Para la investigadora y crítica literaria Raffaella Fernandez:
(…) la producción de Carolina es el resultado de una mezcla de géneros literarios y no literarios, que abarca desde la poesía romántica hasta la denuncia social, haciendo uso de la norma culta y de la oralidad.
Carolina publicó varios libros más, aunque ninguno de ellos tuvo el éxito del primero: Casa de Alvenaria: Diário de uma ex-favelada (Casa de mampostería: diario de una exfavelada, 1961); Pedaços de Fome (Pedazos de hambre,1963) y Provérbios (Proverbios, 1965). El disco titulado Quarto de Despejo: Carolina Maria de Jesus cantando suas composições, recoge 12 piezas musicales escritas y cantadas por la autora.
La escritora falleció en São Paulo en 1977. Después de su muerte se publicaron entre otros, sus libros Diário de Bitita (Diario de Bitita, Rio de Janeiro, Nova Fronteira, 1986, memorias) y Antologia Pessoal (Antología personal, Rio de Janeiro: Editora UFRJ, 1996). En 1971, el canal de televisión West Germans, de Alemania, presentó el documental «Favela – Das Leben in Armut» («Favela: vida en la pobreza»), de la realizadora Christa Gottmann, basado en el libro Quarto de despejo y con Carolina como protagonista. En 2014 fue lanzado el Portal Biobibliográfico de Carolina María de Jesús. También en 2014, la editorial Edições Me Parió Revolução reeditó la obra Onde estas Felicidade? (¿Dónde estás, felicidad?), que incluye textos originales de Carolina, siete textos de otros autores sobre su obra y fotos de manuscritos de la autora. El volumen contó con la colaboración de Vera Eunice Lima de Jesús, hija de Carolina, y fue organizado por Maria Nilda de Carvalho Motta y Raffaella Fernandez.
La biblioteca del Museo Afro-Brasil, inaugurado en la década del 2000 en São Paulo, lleva el nombre de Carolina María de Jesús. En 2021, la Universidad Federal de Rio de Janeiro le concedió póstumamente a Carolina el título de Doctora Honoris Causa. En 2023, el Ministerio de Cultura de Brasil instituyó el Premio Carolina María de Jesús para la literatura creada por mujeres, con el objetivo de promover, valorizar y difundir la literatura escrita por mujeres e incentivar a nuevas autoras.
[1] Presentación del libro y su autora por el periodista Audálio Dantas, «descubridor» de Carolina. En: Carolina María de Jesús, La favela, Casa de las Américas, La Habana, 1965. Los pasajes que siguen son citas de la misma edición, y se indica solo la página.
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