
Irmtraud Elfriede Morgner nació en Chemnitz el 22 de agosto de 1933 y contaba que su primer encuentro con la literatura había ocurrido cuando tenía doce años, al leer el Fausto de Goethe, que la dejó fascinada. Después de cursar la enseñanza media en Chemnitz, estudió germanística y ciencia literaria en la Universidad de Leipzig, donde el filósofo Ernst Bloch y el germanista Hans Mayer se contaron entre sus profesores.
De 1956 a 1958, Morgner colaboró en la redacción de la revista Neue Deutsche Literatur (Nueva literatura alemana); a partir de 1958 vivió como escritora independiente en Berlín. Alcanzó el éxito en 1968 con la novela Hochzeit in Konstantinopel (Boda en Constantinopla), donde logró una mezcla entre lo fantástico y la realidad cotidiana desde una perspectiva feminista que se convirtió en su seña de identidad.
Posteriormente publicó dos libros que tuvieron gran acogida entre los lectores de la RDA y de la RFA: uno de ellos, Leben und Abenteuer der Trobadora Beatriz nach Zeugtnissen ihrer Spielfrau Laura (Vida y aventuras de la trovadora Beatriz según testimonios de su juglar Laura, 1974), novela en trece libros y siete intermezzos, realizada con una técnica de montaje en la que se yuxtaponen textos de diferentes tipos. Esa técnica fue elogiada por el académico Gerhard Wolf al serle concedido a Morgner el Premio Heinrich Mann en 1975: «El novedoso método de mantener abiertos como en vuelo, para la autora y el lector al mismo tiempo, elementos que se excluyen unos a otros, lo histórico y lo actual, las aventuras y los hechos…».
En la novela, después de un sueño de ocho siglos, la trovadora medieval Beatriz de Dia despierta en el París de 1968; de allí pasa a Berlín Oriental, siempre en busca de un entorno favorable para la mujer. Al llegar a Berlín se encuentra con la conductora de tranvía y germanista Laura, con quien interactúa en una sucesión de escenas y momentos que alternan lo dramático y lo hilarante, y al cabo se da cuenta de que aún falta mucho para lograr la deseada igualdad entre hombres y mujeres.
La editorial University of Nebraska Press publicó en 2000 la traducción al inglés de Leben und Abenteuer der Trobadora Beatriz, realizada por Jeannette Clausen, bajo el título The Life and Adventures of Trobadora Beatrice as Chronicled by her Minstrel Laura.
El otro libro, Amanda, ein Hexenroman (Amanda, una novela de brujas), en el que reaparecen personajes y temas de Leben und Abenteuer der Trobadora Beatriz, vio la luz en 1983. Pero antes, en 1980, Morgner había escrito junto a Sarah Kirsch y Christa Wolf Geschlechtertausch. Drei Geschichten über die Umwandlung der Verhältnisse (Cambio de sexo: tres historias sobre transformación de las circunstancias, Luchterhand Verlag, 1980). Los tres cuentos se caracterizan por su crítica fundamentada a la opresión de la mujer en el sistema de dominio patriarcal.
Irmtraud Morgner falleció el 6 de mayo de 1990 y está enterrada en el cementerio de Friedrichsfelde. Además del ya mencionado Premio Heinrich Mann, mereció en 1977 el Premio Nacional de Literatura de la RDA. La vida y la obra de esta gran narradora feminista han sido abordadas en documentales realizados en Alemania y en Suiza (donde la escritora dictó un ciclo de conferencias en la Universidad de Zürich, entre 1987 y 1988).
De la entrevista concedida en noviembre de 1989 a Alice Schwarzer para la revista EMMA, compartimos dos fragmentos con los lectores.
1. ¿Cuándo fue la primera vez que te sentiste estimulada desde el exterior para reflexionar sobre tu ser de mujer?
Cuando un hombre sabihondo de mi generación, el cual me gustaba y era un marxista con estudios, me dijo un día muy tranquilamente durante un paseo invernal: «La mujer pertenece a la cocina». No fue después de una discusión. No hubo tensión previa. Su afirmación siguió a la afirmación: «Qué hermoso polvo de nieve».
2. A la cocina no te fuiste. Eres una de las primeras escritoras que se atrevieron a innovar desde el feminismo. Eso quiere decir que no solo asimilaste impulsos feministas, sino que también continuaste desarrollándolos. ¿Cuáles han sido en realidad tus motivaciones personales para esa sensibilización tan radical?
(…) ¡Las mujeres son la mitad de la población! Necesitan espacios que les permitan encontrarse entre ellas, intercambiar sobre su situación, sus deseos y sus exigencias. Solo así podrá desarrollarse la solidaridad entre las mujeres, y eso hará que puedan enfrentarse al mundo con más seguridad y belleza. Yo misma experimenté, incluso con asombro, cómo la solidaridad entre mujeres me ayudó a enfrentar mi enfermedad y me animó en situaciones muy difíciles. La vivencia de la solidaridad no solo es algo a lo que todo ser humano tiene derecho, sino que también fortalece y eleva, y tiene muchísimo que ver con la calidad de la vida.
Y para concluir, una frase de la novela Amanda en la que Morgner deja toda una declaración de principios:
Hasta ahora los filósofos solo han interpretado el mundo desde el punto de vista masculino. Pero lo que hace falta es interpretarlo también desde el punto de vista femenino, para poder transformarlo humanamente.
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