
La montaña de los poetas
Para escapar de un marido violento, abandonó Siria con su hijo de tres meses en una carreta tirada por un mulo. Llegó a la plaza de un pequeño pueblo de montaña y preguntó dónde había trabajo. Le respondieron que en el monasterio. Allí se ganó la vida lavando las sábanas del sacerdote. Y le prometió al cura que cuando el niño creciera también sería monje.
En un pequeño pueblo de montaña y de cedros llamado Bisharri, al norte del Líbano, nació en 1937 la poeta Vénus Khoury-Ghata, del matrimonio entre aquel niño que debía ser monje y una hermosa maronita.
La poeta se asentó en París en 1972, donde escribió toda su obra. En un viaje de retorno a su Bisharri, treinta años después, solo halló una montaña de nieve medio destruida por la guerra -la montaña desmigajada como un pan pobre (Où vont les arbres?, 2011).
Los fantasmas
La poesía de Khoury-Ghata es un territorio donde los muertos son rehabilitados y vuelven para cumplir alguna promesa. Vénus convoca a los difuntos queridos. Su hermano Víctor quería ser poeta, pero murió muy joven a causa de las drogas y de una lobotomía. Vénus escribió en su lugar. En las tardes su madre se sentaba en el quicio de la puerta y juraba que arrancaría el campo de ortigas que crecía enfrente. Nunca pudo, cuenta Vénus, y en los versos de la poeta la mujer regresa para saldar este juramento:
Ella hablaba como lluvia fuera de estación Hablaba con sus manos blanqueadas por el borboteo de los trapos Hablaba en su silencio cuando la piedra del umbral se creía Almohada Cuántas muertas sacadas del río vertidas en su cama con su carga de reproches y de guijarros lisos como sus rodillas Hablaba cuando amarilleaba la hierba del reloj que las horas rumiaban el tiempo frente al espejo comprado por el abuelo. Tú que ya no silvas los minutos Ni desmigas los días Ni los diluyes en tu sudor Inclina la página Recoge el serrín de sus pasos incrustados en nosotros.
***
Una vieja mujer inclinada hasta el suelo arranca con sus manos desnudas la ortiga que creció sobre la página después la lanza contra el margen se detiene para gritarme que ella era mi madre estoy obligada a creerle por la ortiga Fue ayer hace más de medio siglo con el invierno las ortigas crecían al asalto de nuestras ventanas impedían que el día entrara en las habitaciones se burlaban de la lámpara de petróleo la mujer que era nuestra madre compartía con nosotros el mismo olor de hierba jamás cortada y las mismas lluvias postergaba siempre este trabajo que creía superior a sus fuerzas Fue después de muerta que ella se dio a la tarea de hechizar las ortigas su resuello no es signo de fatiga sino de satisfacción ante el trabajo cumplido «tenía que haberlo hecho en vida», explica con tono de excusa mientras se limpia la frente con la punta de su delantal gesto que me muestra la extensión de su vestido roído por su estancia bajo la tierra¹.
Diáspora mágica
“París es solo mi mesa de trabajo”, confesaba Vénus Khoury-Ghata en 2012 en entrevista para el programa radial La poésie n’est pas une solution. La materia mágica de su escritura fue siempre la montaña de Bisharri, los símbolos de Oriente y la mujer. En 7 pierres pour la femme adultère (Mercure de France, 2007) Noor es víctima de una violación. Acusada de haber cometido adulterio, debe someterse al castigo que reserva la ley islámica para las adúlteras: la lapidación. Una francesa llega al poblado de Khouf como parte de una misión humanitaria e intenta salvar a Noor de esta muerte. La fiancée était à dos d’âne (Mercure de France, 2013) cuenta la historia de Yudah, una joven judía de Argelia, quien es elegida por el rabí Haïm para ser la nueva esposa del Emir Abdelkader. Yudah es conducida a un campamento de tiendas sacudidas por el viento y no al castillo con el que soñaba. Sin aún haber visto al Emir, es trasladada a la Isla Santa Margarita. En la isla, como después en Francia, continúa la búsqueda de este esposo nunca visto.
La dama de la poesía
Vénus Khoury Ghata obtuvo el gran premio de la Academia Francesa, el premio Goncourt de poesía, el premio Renaudot, entre otros. Murió el 28 de enero de este año. “La poesía perdía una de sus voces más indóciles y más necesarias”, comentaba Michelle Accaoui en el periódico libanés L’Orient-Le Jour.
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Referencias
1. Où vont les arbres?, Mercure de France, 2011
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