
Con el siglo XX cubano aparecieron las academias como centros rectores y promotores del conocimiento de diversas ramas de la cultura, tanto entre las ciencias como entre las letras. En 1910 se crearon la Academia de la Historia de Cuba y la Academia Nacional de Artes, ambas alcanzaron personalidad jurídica propia y plena capacidad civil para todos los efectos legales cuatro años después.
El 19 de mayo de 1926 la Real Academia Española de la Lengua aprobó la creación de la Academia correspondiente en Cuba, que en octubre de aquel mismo año ofreció su primera sesión pública y tuvo como presidente fundador al pensador y maestro de las juventudes Enrique José Varona, por entonces bastante mayor, aunque en la plenitud de sus capacidades.
Varios han sido los presidentes de entonces acá, entre los más recordados el ilustre ensayista e investigador José María Chacón y Calvo y la poetisa Dulce María Loynaz, premio«Miguel de Cervantes Saavedra».
La nuestra fue la decimotercera academia correspondiente establecida en países de lengua española, a continuación de las siguientes, en orden de antigüedad: colombiana, ecuatoriana, mexicana, salvadoreña, venezolana, chilena, peruana, guatemalteca, uruguaya, costarricense, filipina y panameña.
Luego de la cubana se fundaron la paraguaya, boliviana, nicaragüense, dominicana, hondureña y puertorriqueña. Existe además una Academia Argentina de las Letras, entre cuyas funciones están las de colaboración e intercambio con la Real Academia Española de la Lengua.
Quizá no resulte muy divulgado que en Estados Unidos existe también una Academia que preserva el idioma y representa los intereses lingüísticos de los muchos millones de hispanohablantes que, procedentes de diversas latitudes, se suman al patrimonio cultural y léxico de esa nación.
Nos parece oportuno intercalar aquí algunos apuntes sobre el origen de estas academias y de la primera de todas, la Real Academia Española de la Lengua, fundada en tiempos del monarca Felipe V, allá por 1714, y que tuvo entre sus méritos haber sacado a la luz las obras completas y vida de Cervantes, de Lope de Vega y otros grandes escritores españoles.
Entre 1726 y 1739 publicó su primer Diccionario de Autoridades, en seis volúmenes, del cual han partido las subsiguientes ediciones, así como las Gramáticas, que complementan la función rectora de la Real Academia Española en los aspectos tocantes a la normalización del idioma.
Volviendo a la Academia Cubana de la Lengua, tiene lógicamente entre sus finalidades las de estudiar el idioma y velar por su pureza, aunque al mismo tiempo cuida por estudiar las modalidades del español en Cuba, su desarrollo y particularidades en los niveles léxico, fonético, semántico, y configura los listados con aquellas voces utilizadas en Cuba que, por su difusión y utilidad, merecen engrosar en su criterio el vocabulario «oficial» de la lengua española.
Realizan pues, una importante función las academias correspondientes, a su vez integradas por miembros correspondientes elegidos de entre los más conspicuos conocedores del idioma en cada una de las naciones. El hecho de ser investido como miembro de la Academia representa un muy alto reconocimiento para el cual previamente se habrá presentado una candidatura avalada por sólido currículum.
Aunque la función de todas y cada una de las Academias es similar, en el caso de la que nos concierne funge a la manera de un sistema bien coordinado de información de las novedades léxicas ya establecidas en el país, siendo una de las fuentes que permite la renovación y enriquecimiento del idioma a través de las voces nuevas o neologismos que después habrá de sancionar o no la Real Academia.
Hoy día es grande el prestigio y peso de las opiniones de las diferentes academias que representan el modo de hablar de los pueblos del continente americano, cuyo número total de habitantes por mucho supera al de la región de Castilla y a la de España toda, de donde el idioma se desperdigó con los conquistadores hacia otros puntos del Nuevo Mundo, de Asia y de África.
Nuestra lengua, llegada de España, es hoy tan mestiza como nuestros pueblos, tan diversa y rica como nuestras naciones, pero tan unificadora como necesita seguir siéndolo para expresarnos y entendernos cual vecinos y hermanos de una región, de un continente, o de un mundo en que el idioma español tiene una creciente importancia.
Congratulemos pues en su centenario a la Academia Cubana de la Lengua, vehículo a través del cual enriquecemos la lengua y se estampa en el universo del idioma español la impronta de nuestro modo de decir.
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