
La XXXIV edición de la Feria del Libro en Ciego de Ávila demostró que ni las carencias materiales ni el bloqueo pueden detener el tránsito por la vía del saber. Con un programa que incluyó novedades editoriales y un merecido homenaje al historiador Larry Morales, la cita cultural se convirtió en un oasis de resistencia y esperanza para el pueblo avileño.
La fiesta del libro y la literatura, que tuvo lugar del 28 al 30 de agosto en el céntrico Parque Martí de la ciudad de Ciego de Ávila, se desarrolló en medio de limitaciones que no impidieron su realización.
Natacha Cabrera Cepero, directora del Centro de Promoción Literaria Raúl Doblado del Rosario y de Ediciones Ávila, explicó a la prensa que, aunque la presente edición resultó más austera que las anteriores, con un menor volumen de ejemplares disponibles, no era posible pasar por alto tan importante evento cultural.
El evento, que en esta ocasión estuvo dedicado al centenario del natalicio del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz a nivel nacional, tuvo en la provincia a Larry Morales Rodríguez como figura homenajeada.
Este escritor, historiador y poeta, nacido en Morón en 1957, ha dedicado su vida a rescatar episodios fundamentales de la historia local y nacional, con una obra que incluye títulos como El jefe del pelotón suicida —con más de 100 000 ejemplares publicados en Cuba—, Enrique Varona: el líder de las mil huelgas y Medio milenio por Morón, entre otros títulos.
Su contribución al estudio de la historia desde la subjetividad de las personalidades le ha valido, además, el reconocimiento internacional, como el Premio Internacional en Historia 2026, un reconocimiento de alcance continental otorgado por tres instituciones académicas con sede en América Latina: la Academia Mundial de Literatura, Historia, Arte y Cultura (AMLHAC), la Academia Latinoamericana de Literatura Moderna (ALJM) y la Sociedad Académica de Historiadores.
Entre las novedades que presentó Ediciones Ávila durante la feria destacaron los títulos Más sobre la Edad de Oro, de Félix Flores y Arun Sood; Pasaporte de los recuerdos, del propio Larry Morales; y Madre de cal, de Yasmani Rodríguez Alfaro, textos que abarcan desde el ensayo martiano hasta la narrativa y reflejan la vitalidad de la producción literaria en el territorio, a pesar de las dificultades.
La feria dispuso de al menos ocho áreas de presentaciones y comercialización, con especial atención a los más pequeños, gracias al regreso del Pabellón Infantil a su sede habitual de la Casa de la Cultura José Inda Hernández. También funcionó el Área Martiana, en el Museo Provincial Coronel Simón Reyes Hernández, que ofreció mesas de opinión, conferencias y presentaciones de libros, consolidándose como un espacio único para el debate de temas cruciales de la identidad cultural cubana.
La jornada inaugural incluyó una amplia programación artística con declamadores, músicos y repentistas, y se reconoció el papel de la Federación de Rusia como país invitado de honor, cuna de grandes autores de la literatura universal.
La noche del viernes, la sede provincial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba se vistió de gala para el homenaje central a Larry Morales, un acto que subrayó la importancia de preservar la memoria histórica a través de la palabra escrita.
Esta edición de la feria demostró que, incluso en medio de las dificultades, el camino del saber permanece abierto, y que la cultura, como bien inmaterial, es un territorio que ningún bloqueo puede cercar.
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Tomado del Periódico Granma
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