
Para este año 2026, el género ciencia ficción engrosa el catálogo de Cubaliteraria con varias propuestas. Una de ellas es la novela El girasol, del joven escritor y editor Jona Marrero. Desde Cubaliteraria hemos dialogado con él a propósito de esta novedad y, de paso, para que nos cuente sobre su proceso creativo como autor.
¿Cuál fue el detonante que te hizo comenzar a escribir El girasol?
La idea original de El girasol surgió a finales de 2019, después de mucho escuchar Daft Punk. La música y estética del disco Random Access Memories (2013), que tiene tanta influencia del funk y el disco de los 70, me había calado muchísimo y tuve una especie de pequeña historia rondándome la cabeza durante meses.
En realidad, fue más de un detonante. Me explico. Originalmente la historia iba a ser solo un cuento, quizás un relato un poco extenso, no más, y su detonante había sido una imagen que encontré de casualidad en Internet en la que un robot sostenía un girasol frente a la cámara. A partir de esa idea comencé a redactar algunas líneas, pero, mientras más escribía, más crecía el mito alrededor del divino girasol, y pensé: «Esto se me está complicando».
No avanzaba demasiado cuando escribía porque lo hacía en la oficina donde trabajaba y no precisamente en mis tiempos libres, tenía que vigilar que mi jefa no estuviera viéndome e ir avanzando oración a oración.
Un día dejé de ampliar el cuento. Sin razón, paré un tiempo, el archivo Word de El girasol yacía en el escritorio de Windows XP de la PC de la oficina, olvidado. Entonces, el segundo detonante: salió la convocatoria al Premio Calendario y me pregunté con qué podía participar. Recordé los robots que había tirado en un rincón y decidí darles más espacio, las ochenta páginas que permitía la convocatoria.
Tercer detonante: llegó la pandemia en marzo de 2020. De repente, a pesar de todo lo negativo que trajo aquello, me había caído en las manos un recurso preciadísimo: tiempo, tiempo para escribir.
Eres un autor que se estrena en Cuba con El girasol. ¿Qué expectativas tienes con el público cubano?
Mis expectativas son simples. Quise escribir una historia de ciencia ficción divertida, que le pudiera gustar a cualquier persona, incluso aunque no consuma ciencia ficción. Es una novela corta que tiene robots, humor, música, sexo y un poco de trama telenovelesca, melodramática… A los lectores cubanos les va a encantar.

Espero, sobre todo, que pasen un rato entretenido y se sumerjan en este mundo colorido y raro que tanto disfruté construir.
La obra ya tuvo una primera edición que llegó a un público internacional. Coméntanos sobre esa experiencia.
Luego de que la novela no alcanzara su objetivo en el Calendario, me puse activamente a buscarle editorial. Envié el manuscrito a un par de editoriales de las cuales nunca recibí respuesta. Afortunadamente, me topé con Editorial Primigenios, una casa independiente en el exterior que ha hecho un gran trabajo por la visibilización internacional de autores cubanos, prácticamente sin costo alguno para los creadores. Con Primigenios publiqué en 2021, a través de Amazon, lo que hacía factible que cualquier persona del mundo pudiera comprar el libro.
Creo que donde más se leyó entonces fue en España, me alié con algunas chicas bookstagramers que adoptaron El girasol para sus lecturas conjuntas y dejaron sus reseñas en Instagram y Google Books. Fue emocionante que los robots llegaran al otro lado del mundo y que los lectores lo disfrutaran por allá también.
Cuéntanos sobre tus rutinas creativas con esta novela: cuánto demoraste en escribirla, los personajes, el entorno físico donde la situaste.
Como ya había dicho, una vez que la pandemia nos condenó a todos a no poder salir de casa, pude sentarme a escribir con calma. A las siete de la mañana me sentaba frente a la computadora y comenzaba a teclear; una hora después, más o menos, paraba para desayunar, tomar café y barrer un poco u ordenar mis alrededores; si hay suciedad o desorden, no avanzo. Luego seguía tecleando hasta las 11 de la mañana aproximadamente. Ya no escribía más hasta el próximo día. Solo descansaba los domingos. A ese ritmo, terminé en tres meses.
Por otra parte, los personajes son lo que más me gusta de la historia. A Cass, el robot protagonista, fue muy divertido crearlo y darle vida porque constantemente piensa, dice y hace tonterías, se deja llevar por su pasión, sus emociones y su visión un poco distorsionada de la realidad, y fue un reto lograr que todo su desbordamiento fuera verosímil, incluso dentro de un mundo tan relativamente caótico.
Noir, su amigo, es el equilibrio de Cass. Él es lo contrario, el chico calmado que sabe escuchar y también el reflejo de esa melancolía que siento que flota sobre la narración de principio a fin.
Ambos son músicos, se expresan con música, son apasionados cada uno a su manera, reflejo de una época que nunca existirá y, además (y esto lo doy por sentado), expresión de quien soy… son, de cierta manera, partes de mi personalidad.
También intenté que los demás personajes fueran bastante simbólicos, cada lector les encontrará sus magias, sus referentes culturales, su atractivo.
Ahora, un punto muy importante: el entorno físico en que se desarrolla la historia. En plena pandemia, en general, no se hablaba, se escribía o producía contenido que de alguna manera no estuviera atravesado por el tema COVID. Varios escritores de todos los géneros se inclinaron hacia esa temática. Yo no quería escribir sobre eso, traté de alejarme, pero al final terminé escribiendo una novela sobre un mundo diezmado por una amenaza microscópica donde pocas ciudades sobreviven, aisladas las unas de las otras. Supongo que es imposible escapar del contexto.
Pero, centrándonos en San Francisco Amurallado, la escogí como escenario porque, de por sí, es una ciudad muy cultural y diversa, llena de historias de todo tipo. Claro que no se trata del San Francisco real, es casi un San Francisco caricaturesco, sumergido en una atmósfera cassette punk (subgénero de la ciencia ficción que se inspira en la tecnología y cultura de los años 80 y principio de los 90).
El girasol es puramente retrofuturista, y no fue difícil, pero sí un reto, poder mostrar a los lectores lo que yo imaginaba. Los sucesos de la novela ocurren dentro de más de 100 años, sin embargo, la tecnología y la estética parecen de hace unos 40 o 50 años…. Y eso fue lo más complicado, construir un mundo avanzado pero a la vez analógico, donde hay robots y, a la par, teléfonos de disco… procurando, además, que San Francisco Amurallado pareciera, hasta en sus facetas oscuras, hermoso.
¿Este mundo que has creado será únicamente para El girasol o tienes alguna otra historia en mente?
Vendrán más historias. Pienso que es un universo muy rico como para dejarlo vivir por solo una novela. El arco narrativo de Cass y su gente lo he dado por finalizado, no habrá una continuación; no obstante, hay un mundo enorme para explorar más allá de los muros de San Francisco.
En algún momento llegaremos a La Habana Amurallada, donde también hay para contar, y visitaremos cuanta ciudad quedó en pie tras la destrucción provocada por las Fauces de Polvo.
La locura allá afuera es grande y tenemos que enterarnos de todo.
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Puedes descargar El girasol en sus versiones en formato epub y pdf
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