
El 3 de marzo de 1827 nace en Bayamo el poeta, abogado y maestro José Fornaris. A propósito de la efeméride compartimos dos poemas de su autoría: «La Bayamesa» y «El arroyo en creciente».
La Bayamesa ¿No recuerdas, gentil bayamesa Que tú fuiste mi sol refulgente, Y risueño en tu lánguida frente Blando beso imprimí con ardor? ¿No recuerdas que en un tiempo dichosos Me extasié con tu pura belleza, Y en tu seno doblé mi cabeza Moribundo de dicha y amor? Ven, y asoma á tu reja sonriendo; Ven, y escucha amorosa mi canto; Ven no duermas, acude á mi llanto; Pon alivio a mi duro dolor. Recordando las glorias pasadas Disipemos, mi bien, la tristeza; Y doblemos los dos la cabeza Moribundos de dicha y amor.
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El arroyo en creciente Ayer corrió el arroyo de linfa transparente en reducido lecho con lánguido rumor; hoy surge caudaloso y arrastra en su creciente los juncos de la orilla, las hojas de la flor. Ayer perdió el arroyo sus olas y sus giros: vio pálido el nenúfar, marchito el alhelí; hoy vuelven las palomas con férvidos suspiros, y mojan en sus aguas su pico carmesí. Hoy altos los retoños ostentan frentes blondas, hoy pinos acopados agitan su dosel, y alzando su cabeza, rompiendo por las ondas, hoy tiende relinchando sus crines el corcel. ¡Qué bello entre las güijas con tardo movimiento se arrastra en las arenas torcido caracol! ¡Qué cantos alza el ave! ¡Qué espumas riza el viento! ¡Qué cisne cruza el agua! ¡Qué flores dora el sol! Sus límpidas espumas no encuentran un escollo, da el alba con sus rayos esmaltes al cristal; al borde las espigas despliegan su pimpollo, al centro el lirio ofrece su seno virginal. Aquí, preciosa Julia, bajo frondosa jagua dichosos reposemos: no te detengas, no; ¡la sed me abrasa tanto! ¡Tan fresca corre el agua! ¡Haz copa de tus manos, y en ellas beba yo!
Sobre el poeta
José Fornaris (Bayamo, 1827 – La Habana, 1890) Escritor cubano. Se graduó en leyes en 1852, año en que, por motivos políticos, fue confinado en Palma Soriano. Dirigió La Floresta Cubana (1855-1856) y La Piragua (1856-1857) y editó, en colaboración con J. Socorro León y J.L. Luaces, la antología Cuba poética (1855, 1858 y 1861). Es autor de Cantos del siboney (1855), Cantos tropicales (1874) y El arpa del hogar (1878).
José Fornaris estudió leyes en la Universidad de La Habana; terminados sus estudios, regresó a su ciudad natal, donde ejerció de abogado y fue regidor del Ayuntamiento, cargo heredado de su padre.
Libros suyos son El arpa del hogar, El libro de los amores, Flores y lágrimas y Cantos tropicales. De su producción destacan sobre todo los Cantos del siboney (1855), colección de leyendas, unas tradicionales y otras imaginadas, en las que lleva al lenguaje poético los sentimientos y costumbres de la población indígena de la isla. Los Cantos del siboney hicieron de Fornaris el exponente más valioso del «siboneyismo», corriente literaria no exenta de interés.
La influencia del poeta de Bayamo fue grande en su época, y aun cuando entre sus seguidores abundaron poetas de escasos merecimientos, hubo alguno de valía evidente, como Nápoles Fajardo, llamado el Cucalambé.
Poeta fecundo y fácil, incorrecto a veces, José Fornaris escribió también algunas obras didácticas, como Elementos de Retórica y Poética, Compendio de Historia Universal y Figuras retóricas. Tuvo que abandonar su patria en 1870; largos años vivió en París, dedicado a la enseñanza, y en las postrimerías de 1881 regresó a La Habana, donde murió.
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