
La nonagenaria poetisa, escritora y promotora cultural, Juanita Conejero Teijeiro, es la invitada a dialogar con los lectores del Portal Cubaliteraria acerca de su fecunda labor intelectual y espiritual en los campos del arte, la literatura, las humanidades.
Juanita Conejera (su nombre artístico) es doctora en Filosofía y Letras por la Universidad de La Habana, y además, coordinó y condujo —hasta su desaparición en 2020— la Tertulia de Arte y Literatura «Sol Adentro», inspirada en el eminente intelectual y humanista mexicano Don Alfonso Reyes (1889-1959), de cuya vida y obra es una apasionada estudiosa.
Es miembro distinguido de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), y colaboradora del Portal Cubarte. Durante una década, fue guionista de la emisora provincial Radio Cadena Habana, y ha publicado, en Cuba y en México, los poemarios Más allá del tiempo (2000) y Persistencia de la memoria (2008), un plaquette del libro inédito Bajo el reino de unos ojos (2008), Décimas y poemas breves (2009), Selección de sonetos (2010), y La palabra dicha a tiempo (2011).
Por otra parte, tiene inéditos —hasta ahora— varios textos de relatos cortos y poemarios para niños, adolescentes, jóvenes y adultos.
La obra poético-literaria de la doctora Conejero ha sido incluida en varias antologías impresas y virtuales en Canadá, Cuba, Chile, España y Venezuela, y ha sido laureada con premios o menciones, tanto en el territorio nacional como en el extranjero.
¿Cuáles fueron los factores motivacionales que la llevaron a incursionar en los campos de la poesía, la narrativa y la promoción cultural, y qué impacto emocional generan en usted esas disciplinas humanísticas, donde se desenvuelve como «pez en el agua»?
Nací y me crié en un hogar humilde: mi padre, tipógrafo y periodista, y mi madre, maestra, taquígrafa y mecanógrafa, eran unos lectores infatigables y los libros no faltaban en mi casa. Mi madre, por ejemplo, era una mujer de gran sensibilidad humana, cultivadora del verso, con una voz de soprano muy hermosa, y una fiel estudiosa de la obra martiana. Mi padre era un profesional de la prensa muy reconocido y relacionado con el ambiente periodístico y cultural de la época socio-histórica que le tocó vivir.
Desde niña, me enseñaron a declamar poemas para recitarlos en las fiestas que organizaba la escuela a la que asistía, aprendí textos para representar obras de teatro, así como a pintar y bailar.
Pienso que esos primeros años y la marcada influencia de mis progenitores, inolvidables a la hora de escribir mi leyenda profesional y personal, me inclinaron hacia el mundo de la creación artístico-literaria y la promoción cultural; universo en el que he estado involucrada durante toda mi vida.
Recuerdo también a mis maestros y profesores (desde la enseñanza primaria hasta la universidad), en quienes descubrí —en la relación emocional maestro-discípulo— los valores éticos, patrióticos, humanos y espirituales, inculcados —en el seno familiar— por mis padres, y que posteriormente consolidaron mi personalidad como ser individual y social.
Todos ellos fueron fuente de inspiración y tesoro de conocimientos, con los que aprendí a amar la historia de la cultura insular, así como a sus creadores y a sentir muy de cerca los valores de la cultura universal; conocimientos y virtudes personográficas que trasladé a mis discípulos en los años en que ejercí como profesora de Español y Literatura en el Instituto Preuniversitario Especial «Raúl Cepero Bonilla».
Esa etapa privilegiada de mi existencia terrenal, donde tanto aprendí y solidifiqué mi convicción de que estaba recorriendo el camino correcto, me produjo un gran impacto emocional, que contribuyó —de forma decisiva— en mi formación como una mujer entregada con pasión —durante tantos años— al quehacer cultural y educacional de mi bello país.
La poesía y la literatura, ya como creadora, llegaron después, «como llega cojeando la verdad de la mano del tiempo», al decir del pensador heleno Annon.
¿Qué razones de índole cognitivo-afectivo-espiritual la decidieron a fundar la Tertulia de Arte y Literatura «Sol Adentro», inspirada en el intelectual y humanista mexicano Don Alfonso Reyes?
En ese sentido, debo explicarle que, desde las aulas universitarias y por comentarios de algunos de mis inolvidables profesores, conocí de la existencia de ese mexicano universal que fuera Alfonso Reyes. Desde esa época, traté de leer y de familiarizarme con su obra poético-literaria. Recuerdo que algunos profesores hablaban de su humanismo, de su genialidad y de su inconmensurable labor como animador cultural de Nuestra América. Era un hombre que amaba la vida, que consideraba a Martí un «Supremo Varón Literario», y del que muchos de mis profesores se sentían sus discípulos. Como diplomático no abandonó jamás su labor promocional: «las embajadas debían ser centros de Cultura», exclamaba con énfasis. Sus tertulias eran famosas. Por lo tanto, cuando diseñé el Proyecto de la Tertulia de Arte y Literatura «Sol Adentro», lo más justo era que se conociera que estaba inspirada en Don Alfonso Reyes.
De las muchas anécdotas, vivencias y experiencias que han quedado registradas en su memoria poética, ¿podría relatar alguna que le haya dejado una huella indeleble en la mente y en el alma?
Claro que sí: hay muchas, pero ahora, recuerdo una que me impactó grandemente. Cuando visité la patria del Benemérito de las Américas, Don Benito Juárez (1806-1872), en ocasión del evento «Mujeres Poetisas en el País de las Nubes», celebrado en Oaxaca, de regreso, al visitar el Distrito Federal, le pedí a una amiga, poetisa mexicana, que me llevara a conocer la Capilla Alfonsina, porque necesitaba estar cerca de esa Casa-Museo, emblemática institución que preside la maestra Alicia Reyes, nieta del ilustre escritor. Una vez allí, en aquel ambiente de amor y sabiduría, decidí ponerle a la tertulia el nombre de «Sol Adentro», referencia a un verso del vate mexicano en su poema «Sol de Monterrey». He visitado esa institución muchas veces y siempre me emociono, porque siento vibrar, en lo más profundo de mi mundo interior, el espíritu, lleno de luz, de Don Alfonso Reyes.
¿Algo que desearía añadir para que no se le quede nada en el tintero?
Ante todo, recordarles a los lectores que con inteligencia y creatividad podremos hacer realidad nuestros mejores sueños, además darle a usted las más expresivas gracias por esta entrevista que me ha hecho evocar los mejores momentos de una larga existencia terrenal (más de 9 décadas), así como destacar —aquí y ahora— que usted tuvo la proverbial gentileza de cubrir para el Portal Cubaliteraria y el Sitio Web de la UNEAC durante varios años la Tertulia de Arte y Literatura «Sol Adentro», con la que humildemente honrara la sagrada memoria de Don Alfonso Reyes.
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