
Durante el mandato presidencial de Carlos Prío Socarrás que daba continuidad a la obra del gobierno anterior del Partido Revolucionario Cubano (Auténtico) que condujo Ramón Grau San Martín, el líder ortodoxo Eduardo Chibás impulsó contundentes campañas de denuncia contra las excesivas tarifas que pretendía imponer la compañía eléctrica estadounidense, mal llamada Compañía Cubana de Electricidad, con la anuencia del gobierno. Las denuncias formuladas en abril de 1949 respondían a la estrategia contenida en el programa del Partido Ortodoxo, que partía del principio de que sin independencia económica no era posible la independencia política.
Según este presupuesto doctrinal, era preciso liberar a Cuba del imperialismo extranjero mediante la puesta en marcha de medidas de nacionalización o de regulación estatal en las empresas foráneas, principalmente las encargadas de los servicios públicos y otras que tenían bajo su dominio importantes parcelas de tierra.
Desde el año 1947, cuando todavía Ramón Grau se encontraba en el poder, Chibás había iniciado fuertes críticas a la Compañía eléctrica, que para entonces contaba con el apoyo de organismos gubernamentales como el Consejo Central de Servicios Públicos y la Junta Central de Economía. Ambas instituciones habían aprobado un aumento de las tarifas eléctricas en un 70 porciento ofreciendo como pretexto el aumento de los precios del petróleo y la necesidad de subirles el salario a sus trabajadores.
El solo anuncio de que se llevaría a efecto el tarifazo eléctrico produjo la repulsa de la ciudadanía a través de declaraciones de diversas instituciones cívicas, los sindicatos, la FEU y el Consejo Universitario. Como resultado de esa campaña, importantes abogados impusieron una demanda ante el Tribunal Supremo de Justicia. Acto seguido dicha instancia legal protegió con su voto a la Compañía Eléctrica cuando tres de sus cinco magistrados usaron como pretexto que no tenía potestad para determinar sobre la reclamación. Chibás entonces respondió ante los micrófonos de la CMQ acusando de prevaricación y soborno a los tres jueces que habían decidido no pronunciarse en contra de la Compañía eléctrica; sus declaraciones produjeron una conmoción general en la opinión pública que le permitió ganar el respaldo de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y la revista Bohemia.
Entretanto, los magistrados del Tribunal Supremo terminaron acusando al líder ortodoxo de difamación ante el Tribunal de Urgencia de La Habana. Las razones que movilizaron la denuncia de Chibás fueron más morales que jurídicas, al respecto indicó: «Hasta ahora nadie se ha atrevido a acusar a un magistrado del Tribunal Supremo de Justicia pero tampoco se había dictado un fallo tan antijurídico, inmoral y escandaloso como el que autoriza elevar las tarifas del fluido eléctrico»[1].
Las razones de fondo del alegato del líder ortodoxo se encontraban en la ejecutoria inescrupulosa de la filial de la Electric, Bond and Share Company cuando decidió imponer tarifas mucho más altas a sus consumidores cubanos que las dispuestas para los propios Estados Unidos y el resto de América Latina. A todo eso hay que sumar que el 25 por ciento de sus ganancias provenían de Cuba; seguidamente tuvo lugar una campaña de recogida de firmas entre diversos sectores de la sociedad para lograr acusarlos. En definitiva las firmas se presentaron ante el senado que termino desechando la reclamación de la Ortodoxia «por falta de pruebas necesarias». Ante el desconocimiento de esta denuncia, Chibás proclamó:
Ahora más que nunca continuaremos luchando contra la explotación de los grandes monopolios extranjeros al pueblo cubano, contra los abusos de las compañías de servicios públicos, especialmente la Compañía Anticubana de Electricidad y la Cuban Telephone Company. ¡Vergüenza contra Dinero! [2]
Faltaba entonces el pronunciamiento del Tribunal de Urgencia sobre la demanda de los tres magistrados del Tribunal Supremo contra Chibás la cual se restringió a la de desacato y concluyó con imponerle seis meses de presidio en el Castillo del Príncipe. En tanto, el líder ortodoxo rechazó dicho dictamen en la propia sesión del jurado en la que afirmó: «Mientras el asesino de Guiteras vive plácidamente en la finca “Kuquine” y Alemán disfruta de sus millones, Prío me lanza a la cárcel por defender al pueblo» [3].
Finalmente la movilización de la ciudadanía a partir de las denuncias de Chibás contra el alza indiscriminada de las tarifas eléctricas hizo que el Consejo de Ministros anulase la medida prevista y que se mantuviesen las tarifas fijadas en 1943. El adalid ortodoxo, desde presidio, consideró que se había logrado una rotunda victoria popular pero estimó que las rebajas acordadas no eran suficientes y que la compañía americana, aún en esas circunstancias, seguiría recibiendo de Cuba los mayores ingresos.
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Referencias
1. Ramón Rodríguez: Ob. Cit, p. 108.
2. Ibídem, pp. 108-110.
3. Ibídem, p. 111.
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