
La dictadura del videoclip, de Jon Illescas es un libro con historia, un título que sorprende porque en breve tiempo logró cuatro ediciones en formato papel y se trata de un conjunto de ensayos que supera las 500 páginas. Publicado por la editorial de Ciencias Sociales en 2019 y cuya primera edición se realizó en 2015, el título está definido por muchos como «la investigación más completa, al menos en lengua española, sobre el producto de la industria cultural que mayor impacto viene teniendo desde hace más de una década entre los jóvenes del mundo entero, y cuya influencia —con el crecimiento constante de los accesos a internet— no ha hecho, sino multiplicarse». Así lo atestigua el prólogo para la edición cubana escrito por Iroel Sánchez.
Nótese que la palabra dictadura en el título ya impone una asociación fuerte en torno al videoclip vinculada a las connotaciones políticas y sociales del vocablo, que por demás, no está exento de las visiones estereotipadas que se trasladan al ámbito lingüístico. Por eso, es importante aclarar que «Este no es un libro contra el videoclip, sino contra su control y utilización por un puñado de empresas transnacionales y gobiernos al servicio de aquellas, con afanes de dominación global».[1]
Este es un libro que, aunque su mirada no apunta a las dinámicas de este formato en el contexto cubano, sí asume una postura de pensamiento marxista que arroja un análisis profundo y riguroso sobre el video musical, su impacto en el mercado, así como argumentos sólidos para entender críticamente el desarrollo de este tipo de audiovisuales. En torno a Cuba, Jon Illescas devela cómo la producción de videoclips en nuestro caso, se orienta por «lógicas más cercanas a la artística», incluyendo nuestras propuestas en lo que el autor llama «videoclip contrahegemónico» y además, resaltando la existencia de un «festival de premios anuales» que tiene como foco de atención el videoclip cubano; el autor se refiere, por supuesto, al proyecto Lucas.
Una de las alertas más interesantes del libro y que funciona para Cuba es la necesidad de fomentar una cultura audiovisual en los públicos (sobre todo los más jóvenes), que le permita discriminar, filtrar y seleccionar a conciencia los contenidos que consumen.
¿Cómo acabó Shakira trabajando para el presidente de los Estados Unidos y Katy Perry para el Pentágono? ¿Por qué hay tan pocos artistas comprometidos en plena crisis? ¿Cómo se ponen «de moda» las canciones que todos conocemos? ¿Qué relación hay entre los videoclips y la falta de conciencia crítica de gran parte de la juventud?, figuran entre las cuestiones que responde el libro. Dividido en cinco partes, a su vez en catorce capítulos y un epílogo, con sus correspondientes anexos este título puede ser útil a estudiosos o hacedores del videoclip, jóvenes interesados en la historia de este género audiovisual, así como a quienes les apasiona entender el mercado audiovisual y musical o ambos.
En esta obra multidisciplinar se exponen las conexiones ocultas entre las estrellas del pop, la industria cultural, el narcotráfico, la alta política y el capitalísmo global. Analizando la propiedad y el funcionamiento de las grandes empresas que crean la música de masas, se devela cómo la élite de la clase dominante reproduce en los jóvenes valores e ideologías funcionales para renovar su poder. Con la difusión de Internet, el videoclip se ha transformado en el producto cultural más consumido por la juventud internacional, por encima de libros, películas, videojuegos o programas de TV.
Tomando como base el análisis de los 500 videos más vistos en YouTube, se exponen las constantes y las ausencias más notables del contenido de este flujo audiovisual que condiciona la vida de millones de adolescentes. Además, el libro narra la biografía crítica de las veinte estrellas más importantes del pop señalando controvertidos aspectos de su camino hacia el poder. También analiza la música que nada a contracorriente, exponiendo la censura que enfrenta y esbozando sus posibilidades futuras.
Jon E. Illescas Martínez (Orihuela, España, 1982) es Doctor Cum Laude en Sociología y Comunicación por la Universidad de Alicante (UA) y licenciado en Bellas Artes con Premio Extraordinario Fin de Carrera, Premio Universitario 5 Estrellas por la Universidad Miguel Hernández (UMH), y Premio Extraordinario de Doctorado. Artista plástico e inventor del «Sociorreproducionismo» bajo el seudónimo de Jon Juanma. Es autor de más de sesenta publicaciones sobre cultura, geopolítica, arte, comunicación y economía, y varias de ellas han sido traducidas al portugués y al italiano. En 2012 publicó su primer libro: Nepal, la revolución desconocida. Entre 2009 y 2013 trabajó su tesis doctoral en la Universidad de Alicante y la Universidad Complutense de Madrid becado por la Fundación CajaMurcia. Su publicación fue noticia en numerosos medios como TVE, cadena SER, La Vanguardia, ABC, El Confidencial, Cosmopolitan TV, Canal Sur, Radio Euskari, EI Punt Avui, entre otros. Esa investigación doctoral fundamentó La dictadura la del videoclip.
Este es un libro explosivo que de modo sumamente entretenido y con sentido del humor aúna claridad expositiva, profundidad teórica y rigor científico. Una obra original que no se parece a nada de lo que haya leído y que resultará imprescindible, no solo para quien busque entender críticamente la producción del pop actual, sino también para aquellos activistas o educadores interesados en construir un mundo mejor.
[1] Prólogo de La dictadura del videoclip, de Jon Illescas, escrito por Iroel Sánchez para la edición cubana. Editorial Ciencias Sociales, 2019.
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