
La poesía de Rilke y sus ecos
El pasado 4 de diciembre se cumplieron 150 años del nacimiento de Rainer Maria Rilke (Praga, Imperio Austrohúngaro, 1875-Valmont, Suiza, 1926). Su poesía marcó hitos en la literatura de lengua alemana y universal. Numerosos escritores de habla hispana se han acercado a Rilke a través de las muchas traducciones de su obra a nuestra lengua. Entre los creadores literarios cubanos en cuyos textos percibimos su huella, hemos elegido a tres: Gastón Baquero, admirador confeso de la obra rilkeana (Rodríguez Santana, 2001), como también lo fue el ensayista, crítico e investigador literario Enrique Saínz, a quien se debe la antología poética de Rilke editada en Cuba en 1979; y Fina García Marruz, pues en su libro Visitaciones hay versos que parecen dialogar con el poeta de las Elegías de Duino.
Gastón Baquero (La Habana, 1914-Madrid, 1997) formó parte del grupo Orígenes, junto a Lezama Lima, Cintio Vitier, Fina García Marruz y otros.[i] En 1959 partió hacia España, donde permanecería hasta su muerte. Su obra poética incluye Poemas (1942), Saúl sobre su espada (1942), Poemas escritos en España (1960), Memorial de un testigo (1966) y Poemas invisibles (1991).
Los grandes temas de la poesía rilkeana están presentes en Baquero: niñez, naturaleza, vida, muerte, tiempo, eternidad; pero además, son abordados por el poeta cubano con una profundidad reflexiva y un afán de trascendencia que lo acercan, sobre todo, al Rilke de las Elegías de Duino. Y en el poema «Silente compañero», que lleva como subtítulo «Pie para una foto de Rilke niño», Baquero reconoce expresamente, ya desde el título, la presencia de Rainer Maria Rilke en su vida y en su poesía:
parece que estoy solo, y golpeándome el hombro está este niño,
este aislado de la multitud, lleno de piedad por ella,
[…]
llevando de la mano a este niño, silente compañero (Baquero, 2001, pp. 172-175)
También en el «Discurso de la rosa en Villalba» y muchos otros textos de Baquero encontramos resonancias rilkeanas. Enrique Saínz se refiere a
pasajes de Baquero en los que se veía la voz de Rilke, esa era la voz de Rilke. Yo te diría que tomó una versión y la incorporó a su propia poesía. […] Ustedes que son lectores de Rilke lo van a identificar. Ahí está la presencia.[ii]
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Fina García Marruz (La Habana, 1923-2022) perteneció al grupo de poetas de la Revista Orígenes (1944-1956); trabajó como investigadora literaria en la Biblioteca Nacional José Martí y en el Centro de Estudios Martianos. Publicó, entre otros, Poemas (1942), Visitaciones (1970), Habana del centro (1997) y La familia de Orígenes (1997). Su poesía ha sido traducida a varios idiomas. Fue premio nacional de Literatura en 1990; en 2007 mereció el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, de Chile; y en 2011, el Premio Reina Sofía, de España.
Al leer algunos poemas de Fina encontramos notorios puntos de contacto con la poesía rilkeana, y eso nos hizo suponer que la autora hubiese leído a Rilke en español o en alemán. Su nieto José Adrián Vitier nos dio un dato que confirmó nuestra suposición: en el número 4 de la revista La isla infinita, en el que también se publicaron fragmentos de las Cartas a un joven poeta, de Rilke, se incluye el primer poema de la «Trilogía española» rilkeana, con una nota de Fina:
No apunté de quién es esta excelente traducción […] Cintio dice que el apellido era Alemparte. No sé si fue Heidegger el que dijo que de perderse todos los poemas, salvaría sólo este (García Marruz, 2000).
Precisiones aparte, la nota indica que la poeta cubana sí ha leído a Rilke, y se ha interesado además por los comentarios sobre su obra[iii]. En Fina no encontramos, como en Gastón Baquero, el reconocimiento expreso de una influencia de Rilke o de una afinidad con su poesía; sin embargo, también ella aborda grandes temas rilkeanos, como veremos en los versos de Visitaciones transcritos a continuación (los resaltados en cursiva son nuestros), donde creemos escuchar el eco de las elegías «Octava» y «Novena» (Rilke, 1979), a veces reafirmando lo que en ellas se expresa, a veces negándolo:
Toda apariencia es una misteriosa
aparición. En la rama de otoño
no acaba el fruto sino en la velada
promesa de ser siempre que su intacta
forma ofreció un momento a nuestra dicha.
Pues toda plenitud es la promesa
espléndida de la muerte, y la visitación
del ángel en el rostro del más joven (García Marruz, 1970)
Hay una sorprendente afinidad con Rilke en cuanto a atmósfera, temáticas, visiones del mundo y de la naturaleza, del sentido de la vida humana, la fugacidad y la eternidad, la búsqueda de la trascendencia y de lo trascendente.
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Ensayista, crítico e investigador literario, Enrique Saínz de la Torriente (La Habana, 1941-2022) se graduó de licenciado en Lenguas y Literaturas Clásicas por la Universidad de La Habana, en 1966. Miembro de la Academia Cubana de la Lengua y miembro correspondiente de la Española, premio de Ensayo Alejo Carpentier 2001. Publicó numerosos volúmenes sobre literatura.
Infatigable lector de poesía, Saínz dedicó buena parte de su obra literaria a la divulgación de grandes poetas de todos los tiempos: su trabajo como editor y su ensayismo crítico abarcan un amplio espectro de autores y épocas, desde Garcilaso de la Vega hasta Virgilio Piñera. Pero Rainer Maria Rilke ocupa un lugar especial en sus preferencias:
me impresionaron su estatura de pensamiento, las preguntas, las inquietudes. El diálogo de ese poeta extraordinario con la realidad me deslumbró de una manera tremenda, tanto que se convirtió en la figura preferida de mis lecturas.[iv]
Tras el deslumbramiento ocasionado por su lectura de Rilke en la versión de Juan José Domenchina (uno de los primeros traductores al español del poeta austríaco), Saínz comienza a buscar otras traducciones, a confrontarlas con los originales, y poco a poco va surgiendo en él la idea de presentar a los lectores cubanos una amplia selección de la poesía rilkeana:
hacer una selección de su poesía, para que otros pudieran tener una experiencia similar, o una experiencia de otra naturaleza […] sentí la necesidad de hacer una edición que pusiera en manos de muchos lectores esos textos.[v]
En el ensayo que sirve como prólogo a su antología de Rilke, Saínz aborda diversos aspectos y características de la obra rilkeana, ofreciendo al lector no sólo una síntesis biográfica del gran poeta, sino también claves para comprender una poesía en la que se unen sentimiento y pensar, profundidad filosófica y perfección formal.
Es interesante destacar que ese ensayo introductorio (caracterizado por su rigor analítico y su proximidad a la figura y la obra de Rainer Maria Rilke) fue escrito sobre la base de un conocimiento mediado por la traducción, que ha posibilitado, en este caso, un análisis que busca llegar a las esencias. El propio Saínz señala:
Pero se puede dar el caso, y no creo que sea infrecuente, de que el traductor te esté dando la versión verdadera o más fiel a la verdad que la que vas a tener si tú lo lees en el original, porque él tiene unas lecturas, un conocimiento del idioma, una experiencia, una visión del mundo que lo acercan más que lo que te puedes acercar tú en diálogo directo con el poeta. Un buen traductor te puede revelar la significación de un verso que tú lo leíste en el original y no lo entendiste.[vi]
El trabajo del antologador contribuyó decisivamente a la repercusión de la obra rilkeana en nuestro ámbito cultural, porque dio a muchos lectores la oportunidad de entrar en contacto con el mundo de Rilke. Pero antes, fue la traducción la que hizo posible el contacto inicial entre antologador y antologado, la cercanía entre ambos, el deseo de compartir la experiencia de una poesía de indudables valores.
El hecho de que escritores de una lengua determinada puedan recibir cierta influencia de uno o más autores de otras lenguas mediante la lectura de traducciones, prueba la importancia de la traducción no sólo de poesía, sino también de cualquier género literario.
Algunos detractores de la traducción aducen que solo ha leído realmente una obra quien lo hizo en el idioma en que fue escrita. Sin embargo, a los lectores que no tienen acceso al idioma en que se escribió el texto original, solo esa reescritura que es la traducción les permite acercarse a una gran parte de la literatura universal.
Sobre los autores
Olga Sánchez Guevara, graduada de Licenciatura en Lengua Alemana en la Facultad de Lenguas Extranjeras de la Universidad de La Habana, escritora y traductora.
Rainer M. Companioni Sánchez y Alex J. Martínez Peña son graduados de Lengua Alemana en la Facultad de Lenguas Extranjeras de la Universidad de La Habana, y obtuvieron la máxima calificación en el trabajo de curso que sirvió de base a este ensayo.
Referencias
[i] «Los poetas origenistas —y Baquero entre ellos, pues creo que perteneció al Grupo a pesar de que solo publicó un texto en la revista homónima» (Saínz, 2001).
[ii] Entrevista realizada a Enrique Saínz por los autores de este trabajo.
[iii] El traductor es en efecto Jaime Ferreiro Alemparte, autor del libro España en Rilke (1966), un estudio sobre la estancia de Rilke en España, en el que se incluyen sus poemas relacionados con ese país, traducidos por el propio Ferreiro.
[iv] Entrevista realizada a Enrique Saínz por los autores de este trabajo.
[v] Ibid.
[vi] Ibid.
Bibliografía
Baquero, Gastón: La patria sonora de los frutos, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2001.
Ferreiro Alemparte, Jaime: España en Rilke, Ed. Taurus, Madrid, 1966.
García Marruz, Fina: La Isla Infinita (4), mayo-agosto, 2000.
__________ Visitaciones, p. 173, Ediciones Unión, La Habana, 1970.
Rilke, Rainer María: Poesía. pp. 229-235, Editorial Arte y Literatura, La Habana, 1979.
Rodríguez Santana, Efraín: «Dentro y fuera del tiempo: sobre la poesía de Gastón Baquero», en Gastón Baquero, La patria sonora de los frutos, p. 13, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2001.
Saínz, Enrique: «Baquero y el grupo Orígenes», en Gastón Baquero, La patria sonora de los frutos, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2001.
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