
La Psicología positiva o una mirada positiva de la Psicología, del doctor Miguel Ángel Roca Perara, profesor emérito de la Universidad de La Habana, es el título del libro, prologado por el doctor Dionisio Zaldívar Pérez, profesor emérito de la capitalina Alma Mater, publicado por la Editorial Universidad de La Habana, y dirigido a los amantes insulares de la martiana «ciencia del espíritu».
Ante todo, habría que definir —desde la vertiente conceptual— qué es la Psicología, así como la Psicología Positiva. La Psicología es una disciplina de las ciencias neurales y sociales que estudia las leyes, categorías y principios en que se estructura la vida psíquica y espiritual del ser humano, mientras que el doctor Martín Selegman, presidente de la Asociación Americana de Psicología, la caracteriza «como el estudio científico de las experiencias positivas, los rasgos individuales positivos, las instituciones que facilitan su desarrollo, y los programas que ayudan a mejorar la calidad de vida de los individuos, mientras previene o reduce [a su mínima expresión] la incidencia de las afecciones psíquicas o trastornos emocionales que padece el hombre genérico».
En ese texto, que engrosa la literatura especializada caribeña, el doctor Roca Perara nos ofrece -con un estilo claro y sencillo, y por ende, libre de incomprensibles tecnicismos o rebuscados giros idiomáticos- una obra que hará meditar («hacer silencio interior para escuchar el sonido que emite nuestro yo, el auténtico, el verdadero») a quienes decidan sumergirse en sus atractivas páginas, ya que les presenta una visión actualizada, y además muy suya, acerca de los principales conceptos, categorías, modelos y estrategias de intervención utilizadas por la Psicología Positiva con enfoque salutogénico, o sea, aquel que orienta los recursos de la ciencia, la técnica y la tecnología hacia el mantenimiento del equilibrio bio-psico-socio-cultural y espiritual en que se sustentan la personalidad y la salud del homo sapiens.
Por otra parte, el autor propone una mirada positiva, no solo a la naturaleza humana -tan controvertida y controvertible- sino también a la que tiene -o debe tener- la Psicología como ciencia y profesión acerca de su objeto fundamental de estudio: el «soberano de la creación», en el medio socio-histórico, donde vive, ama, crea y sueña.
La lectura serena y reflexiva del volumen La Psicología Positiva… estoy seguro contribuirá -en muy buena medida- a ampliar los horizontes culturales de los especialistas que desempeñan funciones como terapeutas, orientadores, profesores o investigadores, de forma tal que sean capaces de tener en cuenta, no solo las debilidades y vulnerabilidades caracterogénicas de las personas con quienes interactúan en esos contextos, sino también las fortalezas y potencialidades que yacen en la subjetividad humana. Enotras palabras, la capacidad de resiliencia para levantarse cada vez que resbalan y caen, como consecuencia de los «traspiés» que la vida les coloca delante mientras escriben su leyenda personal.
Esos valiosos recursos —aportados por la Psicología Positiva o derivados de la mirada positiva de la Psicología— favorecen, sin duda alguna, el carácter proactivo y creador en la construcción de un bienestar propio, que solo depende de uno mismo y, por consiguiente, un óptimo desarrollo humano y espiritual.
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