
Un regalo invaluable me ha hecho mi amigo el poeta Juan Carlos García Guridi por Año Nuevo. Sucede que el 2 de enero, muy temprano en la mañana, se apareció en mi casa sin anunciarse, lo que no necesitaba hacer. Traía para mí un ejemplar de Entre palmeras; vidas emigrantes, memorias de Alfonso Camín, un volumen de más de 700 páginas en las que el llamado Poeta Nacional de Asturias y una de las voces más notables y representativas del exilio español, volcó el testimonio de sus vivencias en tierras americanas, sobre todo en Cuba.
Es la edición facsímil de la obra publicada originalmente en México, en 1958, por la revista Norte, fundada por el propio poeta, y que apareció, en 2025, también en México, con el sello del Frente de Afirmación Hispanista. Tiene prólogo de García Guridi y muestra en la cubierta la recreación de una de las escenas que de alguna maneta simboliza y resume el paso por La Habana del ciclón del 19-20 de octubre de 1926, con el saldo de unos 600 muertos y pérdidas millonarias. Es aquella en la que se aprecia el tronco de una palma real atravesado por una viga de madera y que inspiró a Sindo Garay una de las piezas más emblemáticas de la trova cubana, «El huracán y la palma».
Comprenderá el lector que entre el día 2, en que le obsequiaron el libro, y este, en que escribe esta nota, no ha podido el cronista leerlo sino a picotazos… diez páginas aquí, diez allá, otras diez un poco después… Aun así, y mientras llega la ocasión de leerla completa, se permite recomendarla como la obra fascinante que es, retrato vivo de la época en la que, en Cuba, tocó a Camín conocer la celebridad periodística y también la cárcel.
Mar y viento
Tanto en prosa como en verso, Camín legó una obra extensísima y de calidad desigual. El autor de libros como Mar y Viento, El retorno a la tierra y Los poemas del destierro, entre casi un centenar de títulos, nació en Roces, Gijón, en 1890.
Pese a su larga y activa presencia en la Isla como escritor y periodista es una figura olvidada en el devenir de la cultura cubana, en la que, «lamentablemente, dice Guridi, se le ha dado poco o ningún crédito».
En su Diccionario bio-bibliográfico de escritores españoles en Cuba; siglo XX, Jorge Domingo Cuadriello apunta que el poeta llegó a La Habana con 15 años de edad y laboró como dependiente en un comercio. En busca quizás de mejor fortuna, recorrió pueblos y ciudades hasta que regresó a la capital donde, en 1908, un hecho de sangre lo llevó a la cárcel. Fue en la prisión donde comenzó a escribir y el Diario de la Marina acogió sus primeros poemas.
Ya en libertad, se radicó en Santiago de Cuba y escribió para la prensa. Se trasladó luego a Cienfuegos, donde fundó la revista Tierra Asturiana y colaboró en la prensa local. Antes, como voluntario, participó en la represión del alzamiento de los Independientes de Color. De nuevo en La Habana, volvió al Diario de la Marina y fundó la revista de poesía Apolo. Viajó a España, regresó y no interrumpió su colaboración con la prensa habanera hasta que otro hecho de sangre lo obligó a huir a México, de donde regresa en 1924.
La Guerra Civil lo sorprendió en España, en territorio ocupado por los franquistas. Lo detienen por sus ideas republicanas y quieren fusilarlo. Se salva por las gestiones que hace a su favor José Ignacio Rivero (Pepín) director del Diario de la Marina y dirigente falangista en Cuba.
Volvió a La Habana en 1937 y denunció los desmanes de los franquistas. Se trasladó luego a México. Retornó a Cuba en ocasión del centenario del natalicio de Martí y regresó a México.
Cargado de años fue a morir a su tierra, en 1982.
¡Damasajova, Damasajova!
Expresa Guridi que Camín participa, y de qué manera, en la renovación estética experimentada por «la estrofa del pueblo cubano» en el entorno de las décadas de 1940 a 1950. Precisa: «La décima es estrofa permanente en su obra creativa».
Añade:
«Muchos lo consideran el verdadero precursor (iniciador) de la llamada poesía negrtista o afrocubana».
Sobre esto dijeron Agustín Acosta y José María Chacón y Calvo: «Cuando hablen de poesía afrocubana hay que contar con un precursor que es español y asturiano, Alfonso Camín».
Añade el poeta Juan Carlos García Guridi en el prólogo a Entre palmeras, de Alfonso Camín:
O sea, que de tal fuente se enriquecieron el puertorriqueño Luis Pales Matos y los cubanos Nicolás Guillén, José Z. Tallet, Emilio Ballagas, Ramón Guirao, Marcelino Arozamena y compañía, a pesar de que el propio Camín argumentó que su aporte no tiene otro antecedente que el poema La negra Dominga, de Rubén Darío.
Entonces, antes de adentrarnos en las prolijas memorias de Alfonso Camín, recordemos uno de sus más célebres poemas:
¡Damasajova, Damasajova! Pelo brillante de ala de chova. Diosa de bronce. Verso africano. Noche y luceros. Carey cubano…
Visitas: 36






Deja un comentario