
Publicado por la editorial Arte y Literatura en 2024, como parte de la colección Biblioteca del Pueblo, este título reúne una parte importante de la prolífica obra del autor ruso. Más de seiscientos relatos conforman la producción literaria de Antón Chéjov, quien recorrió diferentes etapas y matices temáticos dentro de sus cuentos: desde crónicas y pequeñas piezas ficcionales, hasta mínimas muestras del devenir existencial.
«Si hay algo que caracteriza las historias reunidas en este volumen, es que se presta atención a las cosas ordinarias de la vida y la mayoría de sus protagonistas se desenvuelven en las circunstancias y la rutina. No puede faltar en esta selección un clásico de todos los tiempos, “La dama del perrito”».
Del Diario de un ayudante de contable
11 de mayo de 1863: Nuestro sexagenario contable Glotkin, como tenía tos, ha bebido leche con coñac. Le ha dado la fiebre blanca. Los médicos afirman, con su seguridad de siempre, que se morirá mañana. ¡Por fin seré contable! Es un puesto que me ha sido prometido hace tiempo.
El secretario Klescher tiene que comparecer ante los tribunales por haber pegado a un solicitante al que le llamó burócrata. Por lo Visto, ya ha sido llamado a juicio.
He tomado dekokt para el catarro intestinal.
3 de agosto de 1865: Al contable Glotkin le ha vuelto a doler el pecho. Ha empezado a toser y está bebiendo leche con coñac. Si se muere, el puesto será mío. Tengo algunas esperanzas, aunque débiles, pues, según parece, la fiebre blanca no siempre es mortal. Klescher arrancó de un tirón la letra al armenio y la rompió. Quizá el asunto vaya al juzgado. Una viejecita (Gurievna) me decía ayer que lo que yo tengo, no es catarro intestinal, sino hemorroides internas. Puede que tenga razón.
30 de junio de 1867: Escriben de Arabia que allí hay cólera. Quizá llegue hasta Rusia, con lo que quedarán muchos empleos vacantes. Puede que entonces muera el viejo Glotkin ya mí me den el puesto de contable. ¡Que longevidad la del hombre! ¡Vivir tanto, a mi parecer, es hasta inmoral!
No sé qué tomar para ese catarro. Tal vez granos de cipresillo.
2 de enero de 1870: El perro se ha pasado la noche aullando en el patio de Glotkin. Mi cocinera Pelagueia dice que esto es un presagio seguro. Hasta las dos de la mañana ha estado ella de que cuando sea contable me compraré una pelliza forrada de piel y un gorro. Quizá también me case. ¡Claro que no con una mujer joven! (ya no tengo edad para ello), sino con una viuda.
Ayer. Klescher fue echado del círculo porque contó en voz alta una anécdota inconveniente y porque tomó a broma el patriotismo del miembro de la diputación comercial, Poniujov. Este, dicen que ha presentado una querella. Pienso ir a consultar al doctor Botkin sobre mi catarro. Dicen que lo cura muy bien.
4 de junio de 1878: Escriben de Vetlianka que allí reina la peste y que la gente se muere a montones. Por ese motivo, Glotkin se ha puesto a beber pertzovka.[1] Pero, ¿de qué le puede servir ya la pertzovka a un hombre tan viejo…? Si la peste llega hasta aquí es seguro que seré contable.
4 de junio de 1883: Glotkin se está muriendo. Estuve en su casa y le pedí perdón con lágrimas en los ojos por haber esperado con tanta impaciencia su muerte. Con gran magnanimidad mne perdonó, también entre lágrimas, y me aconsejó tomara café de bellotas para el catarro.
Klescher ha estado a punto otra vez de ser llevado a los tribunales. Había empeñado a un hebreo el piano que tenía alquilado. A pesar de todo ya tiene la Stanislav[2] y el grado de asesor colegiado. ¡Las cosas que pasan en este mundo son asombrosas!
Tómense dos onzas de hinojo, onza y media de galanga, una onza de vodka fuerte. Mézclese todo en una botella de vodka y bébase para el catarro una copa en ayunas.
7 de junio del mismo año: ¡Ayer enterraron a Glotkin…! ¡Ay de mí…! ¡En nada me ha aprovechado la muerte del viejo…! ¡Por la noche lo veo vestido de blanco y haciéndome señas con el dedo! ¡Oh, qué pena…! ¡Qué pena de mí mismo…! Maldito de mí… ¡El contable no soy yo! (EI contable es Chalikov…) ¡No ha sido a mí a quien han dado el empleo, sino a un joven, que por tener una tía generala dispone de influencias! ¡Todas mis esperanzas resultaron fallidas!
10 de junio de 1886: A Chalikov se le ha fugado la mujer. El pobre está muy triste. Quién sabe si la pena le hará suicidarse. Si se suicidara, el contable sería yo. Ya se ha empezado a hablar de ello. Esto quiere decir que no hay que perder la esperanza. Aún queda vida por delante y quizá el momento de la pelliza forrada de piel no esté tan lejos. En cuanto al matrimonio… no soy opuesto a él. ¿Por qué no casarme, si se me presenta una buena ocasión?
Eso sí… será preciso aconsejarme de alguien. ¡Es un paso muy serio!
Klescher, en lugar de sus chanclos, se llevó los del consejero secreto Lirmans. ¡Qué escándalo se armó!
El portero Paisi me recomienda el sublimado para el catarro. Probaré.
***
Tomado de Chéjov Antón, Cuentos. Editorial Arte y Literatura, Colección Biblioteca del Pueblo, 2024. pp. 66-68.
Sobre el autor
Antón Chéjov (1860-1904) Médico, narrador y dramaturgo ruso. Está considerado el representante más destacado de la escuela realista en Rusia. Muchos coinciden en afirmar que este escritor es una voz original, filantrópica y eternamente actual y contemporánea. Ubicado en las corrientes literarias del realismo y el naturalismo, fue un maestro del relato corto y es considerado uno de los más importantes autores del género en la historia de la literatura universal.
[1] Vodka con pimienta.
[2] Condecoración.
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