
Donde los ojos lavan sus imágenes es un poemario en el que la ciudad vive y padece las fracturas del propio sujeto lirico-transformado (travestido) en una pluralidad de sujetos. En cada pedacito de alma dispersa que recorre sus páginas, el lector hallará la poesía del dolor o la infelicidad: palabras como suburbio, cal, tapicero, inodoro, alberque, alcantarilla, o la más reiterada como lavabo, testimonian que lo feo también es habitable y poético, pues toda la intensidad del verso está allí donde los ojos permiten verlo y no en la simple belleza estética.
Este cuaderno va hacia una Habana tal vez desolada, pero no exenta de espiritualidad, donde la propia existencia canta y se celebra, donde las vilezas y desasosiegos forman el amor o el desamor como esencias poéticas. Propone y asume la verdad de ese hablante lírico y la de tantos otros que se involucran en un mundo complejo y de circunstancias disímiles.
Del libro proponemos la siguiente selección:
Hojas que barre la lluvia
Para Danilo Válido por su teoría
de que el poema para gustar debe ser sencillo
he cruzado un charco de aguas estancadas
y la lluvia cae repetidamente sobre el muro.
la invoco y solo consigo advertir lo que muere.
mohoso / el muro se lamenta de ti.
y corres / porque de nada vale detenerse.
la hoja del árbol se aventura en caer.
el austro empuja y se aventura en caer.
todo cae / sobre las hojas que barre la lluvia.
De cómo la felicidad es un pueblo
a Bahía
la ruta 265 ha bordeado la bahía
y el vaivén de la cañabrava
es música en los ojos.
esperanzado en el azul
no importa lo que dejo atrás.
los habitantes de La Habana del Este
coleccionan sus flores
montoncitos de piedras en los umbrales.
una amiga se jacta de vivir a espaldas
de esas molduras.
entro a las playas del existir
con la inocencia del que busca
por primera vez / el mar.
Marinero
para cualquier marinero
parece estimable
esa manía de vivir el mar.
trenzado por la luz de otro mar
sale a moldear sus aguas
a repetir el círculo de la noria
en los confines.
trae ciertas esencias que lo obligan al retorno
tal vez impulsado por una abstracción
al tiempo que espera el próximo cardumen
o la avidez de una espuma
menos sombría.
en todo marinero se azoga el océano.
su tormenta es la ola.
Sobre el autor
Ramón Elías Laffita (Baracoa, 1968). Poeta y narrador. Editor-corrector. Ha publicado los libros de poesía: Las tribulaciones de Adán (1991), Contaminados por la sombra (1998), Sueño mágico (poesía para niños y jóvenes, 2002), Palabras hacia la noche (2005), Sótanos con olor a brea (Editorial Letras Cubanas, 2014 y Editorial Unos & Otros, E.U.A. 2016) e Historias para despertar (poesía para niños y jóvenes, 2017); además de compilar la antología poética Espacio mínimo, (2008). Es miembro de la UNEAC.
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