
Los olores del cuerpo..., aquí están parte de mis poemas escritos desde la medianía de los años ochenta, hasta el 2008. Aparecen ahora de forma conjunta, aunque no soy capaz de hacer un libro de poesía, ni he ideado nunca la arquitectura previa de un empeño como ese.
Así asegura el escritor y promotor cultural Bladimir Zamora Céspedes en su libro Los olores del cuerpo (Ediciones Abril, 2009).

Estas criaturas están unidas, por haberlas tirado al aire o a la tierra una misma persona, por pura necesidad. Son textos que denotan ese puñado de sentimientos ancestrales que uno no puede o no quiere quitarse de encima; portadores de un habla que no desdeña los altos andamios del idioma, pero que busca siempre los timbres originarios de mi ruralidad.
sin puntos cardinales
escribo sobre el olor de las barajas
con el cuerpo al revés
en esta grieta que no tiene puntos cardinales.
saldo la distancia del corazón a los zapatos.
estos son todavía los dientes mis veletas
y este fagot uno de mis pulmones urgente
/de delirio.
escribo sobre el olor a manos
que en el cartón revela jugadores
me quedo en carnes y como una piedra nimbada
detrás de un beso mitad de fruta
que me repleta con aves de azúcar los oídos
escribo el rotundo itinerario del as de espada
y se me hace fuego lento en el tacto.
escribo sobre la ilusión de la carta de triunfo
y caminamos qué buen invento los amigos.
***
el torno de la humedad
para Abel Collazo, siempre
I
el pasajero
es la mitad del encuentro.
sale a errar
a que se lo trague
un cambio de aire
o a salvar su voz reseca.
conoce el abismo de la fruta
en la velocidad del árbol
y el signo de las aves
descendiendo
hacia los ojos.
el pasajero
intenta probar el mapa
-rudimentario
edificio de traslúcidas aristas
que ha levantado en el azar del solo.
no ha perdido la pista del asombro
y se eleva
sobre las primeras tintas del amanecer
cuando
en la balanza opuesta del viaje
otro pasajero
le adelanta sus llaves.
II
la conversación tiene altas paredes
y está sitiada por la lluvia
nadie puede entrar
aunque traiga
el precioso artefacto de la alondra.
avienta las semillas
que van a crujir en el torno de la humedad
esta conversación donde
hacen el rito de la siembra.
III
¿el pasajero
es solo la mitad
a su regreso?
Río Cauto, marzo 22.88.
***
el cero
puntos en los tableros de la tarde
es lo poco que puedo descubrir
en la madeja copiosa de los años
apenas los colores nubosos
de las vestiduras que entonces
fueron mías
no queda palabra alguna
sobre los viejos papeles
todo habrá que jugárselo
a las adivinaciones sucesivas.
hay que preguntar con firmeza
a las aguas confiables
dar golpes en sus profundidades
hasta que salte como un pez de fuego
la armazón de nuestros nombres.
Habana Vieja, mayo 02.2008
Sobre el autor
Bladimir Zamora Céspedes (Cauto del Paso, Granma, 1952-2016) Poeta, periodista, investigador y crítico especializado en música popular cubana. Desde principios de la década del setenta del siglo pasado se vinculó a la revista El Caimán Barbudo, donde trabajó como redactor. Es autor de la antología Cuentos de la remota novedad (Gente Nueva, 1983), del poemario Sin puntos cardinales (Letras Cubanas, 1987), de la compilación de los escritos de Francisco Gómez Toro, Papeles de Panchito (Casa Editora Abril, 1988), de la antología Poesía cubana: la Isla entera (Betania, Madrid, 1995), de los cancioneros Cualquier flor… de la trova tradicional cubana (2005) y Una guitarra, un buen amor (2007), publicados bajo el sello de la Casa Editora Abril.
Visitas: 18





