
Publicado por la editorial Gente, en 2010 y cuya primera edición fue en el año 1983, Los niños héroes de Playa Girón, de José Mayo nos devuelve un hecho histórico trascendental de la Historia de Cuba. «Con estos testimonios, se inmortaliza el valor de aquellos artilleros, casi niños, que se enfrentaron con bravura y heroicidad a los invasores mercenarios en las arenas de Playa Girón y Playa Larga a mediados de abril de 1961. En los años transcurridos, se ha acrecentado el coraje para enfrentar las continuas amenazas, sabotajes y terrorismo, que no han mellado la firmeza de nuestros jóvenes, en la defensa de la soberana patria y las conquistas revolucionarias.
A los héroes y mártires de Playa Girón.
A mis compañeros de la Base Granma.
A mi esposa Yoyi, hijos, nietas y nietos.
Prólogo
En nuestra historia hay muchos momentos solemnes y, sin dudas, uno de ellos es la victoria de Playa Girón. Lo que significa decir que fue la primera derrota militar del imperialismo en América. En los resultados finales de esta batalla estaba involucrada nada menos que la supervivencia de la Revolución Cubana, capitaneada por nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro, fundador del primer Estado Socialista en el Hemisferio Occidental Evidentemente, sus consecuencias alcanzan perfiles mundiales.
La victoria del pueblo en las arenas de Playa Girón es de tal envergadura y dimensiones que el Comandante en Jefe ha dicho sobre esto:
«A partir de aquella fecha quedó para siempre cimentada con la sangre de obreros, campesinos y estudiantes; a partir de aguella fecha el destino de los pueblos de este continente, en la lịbertad y dignidad que conquistaba uno de ellos frente a la agresión del poderoso imperio que los avasallaba a todos, sería diferente, porque que se diga, a partir de Girón todos los pueblos fueron un poco más libres. Incuestionablemente, estas palabrasde Fidel reafirman la condición redentora y universal de la épica victoria de abril de 1961».
En la batalla de Girón no solo se enfrentaron dos ejércitos con todos los instrumentos propios de la guerra. Aunque, haciendo una justa salvedad histórica, las incipientes fuerzas armadas revolucionarias cubanas en aquellos instantes poseían una técnica rudimentaria y un arsenal bélico limitado. Sin embargo, el irreversible patriotismo, el derroche de coraie v la indoblegable decisión de vencer de nuestro pueblo pudo equilibrar la batalla para, después, en apenas setenta y dos horas, inclinar la balanza a favor de la Revolución Cubana.
Lo más importante de la batalla fue el choque de dos concepciones ideológicas. La verdadera grandeza de la victoria de Girón está, precisamente, en la fortaleza de nuestra ideologia. El pueblo de Cuba no preguntó sino respondió. Con la vida confirmó la unanimidad y el vigor de la Revolución.
Los estrategas del Pentágono y los primates de la CIA, cuando organizaron la artera invasión de Playa Girón, olvidaron cuestiones esenciales en relación con la Revolución Cubana: en primer lugar, subestimaron a Fidel Castro como estratega y táctico militar. Se olvidaron que Fidel no era Comandante en Jefe por decreto o por limosna de la Casa Blanca de Washington. Se olvidaron que Fidel, independientemente de ser el talento politico cubano más brillante de este siglo, aprendió su pericia militar en los desiguales combates del asalto al Cuartel Moncada, en el desembarco del Granma, en la epopeya de la Sierra Maestra. Se olvidaron que Fidel es un gobernante de nuevo tipo, un jefe militar Comunista que en Girón, no solo dirigió la batalla desde el alto sitial que le confería su jerarquia, sino que combatió como tanquista y artillero entre el humo de la pólvora y el estruendo de la metralla enemiga. En Girón, Fidel dirigió como Comandante en Jefe y combatió como soldado hasta coronar la victoria.
En segundo lugar, se olvidaron que el pueblo cubano, en abril de 1961, no era el mismo pueblo de diciembre de 1958. Ya el 15 de octubre de 1960, se había cumplido cabalmente el programa del Moncada. Y este programa no era ni más ni menos que el umbral del socialismo. Como incuestionablemente se colige en el histórico alegato de Fidel Castro, La Historia me absolverá, pronunciado ante los verdugos que lo juzgaron después del 26 de julio de 1953, es una verdad humilde y sencilla declarar que ya, en la segunda mitad de 1960, la Revolución Cubana entra en su etapa de construcción socialista. El socialismo lo construye el pueblo de Cuba porque lo ama y lo quiere; y porque lo que el pueblo ni ama ni quiere se queda sin hacer. Y la tarea es más gigantesca aủn al tener que edificar la nueva sociedad sobre los podridos escombros del subdesarrollo y la maldita herencia ideológica del viejo régimen imperialista.
En visperas del ataque a Playa Girón, nació la divisa de «Patria o Muerte». Esto no es una consigna, una frase. Es un irrenunciable estado de conciencia, una indeleble convicción y una esencial concepción de nuestra soberanía, dignidad nacional y amor entrañable al socialismo.
En tercer lugar, se olvidaron los imperialistas que entre los soldados, milicianos, obreros, campesinos y estudiantes que combatieron en Girón estarían tambiến los niños. Y alli están los «niños-héroes de la Artilleria Antiaérea».
Los mercenarios invasores no podían creerlo. Se imaginaron un espejismo, una visión especctral, ver disparando sus piezas a adolescentes cuyas edades oscilaban entre los quince y veinte años. Este hecho, increíble para los mercenarios, para nosotros es una simple evidencia de un fenómeno que no es nuevo en nuestra historia.
Adolescentes cubanos estuvieron igualmente en las filas del Ejército Libertador, en las guerras del 68 y del 95, en la lucha revolucionaria, en el tiempo de la neocolonia, en el clandestinaje contra la tiranía de Batista, en el Moncada, en el Granma, en el asalto al Palacio el 13 de marzo de 1957, en la lucha guerrillera de la Sierra Maestra y en el llano.
En cuarto lugar, olvidaron los imperialistas la intransigente disposición de la clase obrerayel pueblo de Cuba que ha logrado hacer la Revolución Socialista, un hecho social irreversible. Tambiển olvidaron el contexto histórico, donde la correlación de fuerzas internacionales se polarizaba hacia el campo socialista mundial. Ante la agresión imperialista en Girón, estuvo presente la inmediata ayuda, decisiva y fraternal, de la Unión Soviética, en primer lugar, de otros países socialistas, y de los pueblos del mundo. No fue pequeña la solidaridad de la mnayoria de la humanidad para contribuir a la victoria de nuestro aguerrido pueblo en Girón. Esta primera derrota militar del imperialismo en América abrió nuevos horizontes a los pueblos latinoamericanos, del Caribe, de Africa y de Asia. Cuba Socialista arraigo profundamente en el corazón de todos los pueblos que luchaban contra el imperialismo, En Girón, se demostró que el internacionalismo militante es también un arma poderosa del arsenal del socialismo. Esto fue un olvido que lamentaron los imperialistas y sus secuaces. Y en politica, incuestionablemente, los errores se pagan a precios muy costosos.
Como certeramente se establece en este libro, la invasión de Plava Girón no fue el inicio de un ataque del imperialismo contra la Revolución Cubana. Fue una de las etapas, sin duda la mâs desesperada, extemporánea y estüpida, de todo un macabro, monstruoso y vil proyecto elaborado por los especialistas del Pentágono, los espias de la CIA, los banqueros de Wall Street y los gobernantes de los Estados Unidos para aplastar la nueva Cuba. Por ello, desde luego, el ataque a Playa Girón no fue solamente una acción militar. Esta invasión armada., subrayamos, fue una de las facetas de un propósito muy frío y deliberado del imperialismo para destruir hasta los cimientos a la Revolución victoriosa el Primero de enero de 1959.
Sin embargo, estas verdades tan sencillas las ha olvidado el imperialismo. Y no debe olvidar que Fidel Castro convocó a todos los pueblos del mundo para que se cumpla el mandato de José Marti: «ilos árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas!». En Girón, se pusieron los primeros árboles. Y los puso el Comandante en Jefe Fidel Castro, con su traje verde olivo y su barba de combatiente comunista.
En esta obra, se transcriben los testimonios, estremecedores y lacerantes, de muchos de aquellos «niños-héroes de Girón».
Al leerlos nos conmueve el desprendimiento singular de estos adolescentes al ofrecer sus vidas; exige el recuerdo eterno a los héroes, mártires y combatientes de aquella gloriosa gesta: y ordena el juramento de ser fieles a la ideologia por la que murieron y combatieron.
Juramos desde entonces cumplir con estos mandatos: ¡Jamás drán vencer los mercenarios del imperialismo! ¡Jamás nadie podrá dudar de nuestra legítima victoria! ¡En Playa Girón murieron los heroicos combatientes cubanos para sepultar un oprobioso pasado, mantener un justo presente y conquistar un luminoso futuro!
José M. Álvarez Bravo*
Sobre el autor
José Mayo (La Habana, 1940), periodista, artillero él también de las «cuatro bocas», ha escrito además En la guerrilla junto al Che (2002 2008), testimonio del combatiente de la gesta boliviana Leonardo Núñez (Urbano), y El mundo de las Artes Marciales (2004 y 2006).
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*Capitán del Ejército Rebelde y Jefe de la Artillería Antiaérea de la Base Granma en 1961. (Nota del Autor)
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