
Para nacer necesitó de unos cuantos padres. Pero, cuando nació, se hizo al instante de unos 500 mil hijos. Y el Doctor en Ciencias Pedagógicas Luis Ugalde Crespo quiso contar sobre ella, la nueva provincia, en su libro Artemisa ¿Qué era? ¿Cómo era? ¿Qué es?
Nadie como un profesor e investigador de Geografía para hacerlo. Pese a sus más de cien artículos científicos en revistas nacionales, extranjeras, en la prensa nacional y las editoriales Cubaliteraria, Montiel y Soriano Editores (de México) y Académica Española, no lo impulsaron musas de escritor sino amores de maestro.
«Ya jubilado desde 2008 o 2009, trabajaba en la universidad, y tropecé con que, en la asignatura Geografía Regional, de la carrera de Estudios Socioculturales, la última unidad del programa era sobre conocimiento geográfico del territorio: ¿de dónde iba a sacar información específica de Artemisa, una zona diluida dentro de Pinar del Río?
«Y al fundarse la provincia en 2011, no me quedó otra alternativa sino armar un compendio con todo lo que hallé. Primero hice algo para mí. Después me di cuenta que tenía en mis manos un libro, y así lo organicé. Fue una necesidad de la docencia, para mis clases.
«Acopié información de libros e investigaciones, de textos y de cuanto había investigado personalmente. Consulté fuentes de estadística, de planificación… y, cuando Berkis Aguilar habló conmigo para publicarlo en la Editorial Unicornio, realicé una actualización».
De modo que estas páginas se convierten en una fotografía gigantesca de Artemisa, una novela apasionada sobre la vida de este pedazo de Cuba. Son, a la vez, un relato lleno de curiosidades y un elixir poderoso para seducir alumnos.
El profe nos conquista con atracciones geográficas como la topografía cársica del relieve (aun en la montaña), esa de cuantiosas cavernas, grutas, aguas subterráneas… y capas de rocas calizas de un grosor de hasta diez kilómetros de profundidad, entre San Cristóbal y Artemisa.
Si de vulcanismo y sismicidad se trata, estremecen los relatos sobre los terremotos de 1880 y de 2021 en San Cristóbal, incluso comparte imágenes publicadas en un periódico norteamericano, «de un pintor que vino de visita en 1880 y logró hacer unos dibujos de los daños».
En el enjundioso texto presentado este sábado en la Feria del Libro, se entrelazan las cuestiones físico-geográficas, de llanuras, montañas, accidentes costeros, tipos de suelos y cultivos que pueden realizarse en ellos, la flora, la fauna y los problemas climatológicos, con las realizaciones sociales y culturales.
Porque igualmente aparecen la educación, el deporte, la cultura, la ciencia, electricidad, acueductos y todos los servicios básicos, la evolución político-administrativa del territorio y un acápite exclusivo para la Zona Especial de Desarrollo Mariel.
Los datos cobran vida entre figuras, láminas y mapas, en un valioso material de consulta para docentes, ingenieros agrónomos, técnicos, historiadores, directivos…
«Resulta muy útil para los estudiantes y profesores que imparten Geografía, en cualquier nivel de enseñanza, así como para cuantos tienen que ver con la agricultura, por la referencia a los suelos, hidrología y temperaturas.
«Pero es importante especialmente para los directivos, al disponer de provechosos datos de población y de los servicios en la provincia, por cuanto representan en la gestión de gobierno».
La trayectoria del autor de este libro ha sido ampliamente reconocida. Actualmente, integra la Comisión de Grado Científico de la Universidad Julio Díaz González.
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Tomado del diario El Artemiseño
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