
La literatura y en especial la poesía son espacios de cofradía. Lo pude comprobar el día que conocí personalmente a Olga Sánchez Guevara. Recién llegaba yo a la editorial y me proponen: ¿Te atreves a presentar un libro? Nunca había presentado uno y a pesar del salto en el estómago que produce lo nuevo, dije que sí.
Mayor fue mi sorpresa cuando me dijeron que era una propuesta dedicada al país invitado de honor, Sudáfrica, en el marco de la 33 Feria Internacional del Libro de La Habana. Se trataba de una traducción realizada por Olga Sánchez Guevara (traductora, lo confieso, de la que no conocía en absoluto) a la poesía de la escritora sudafricana Olive Schreiner bajo el título Cuando una mujer sueña (2025).
Así llegó el día de la presentación, conocí a Olga y a su hija, Karin Companioni Sánchez quien la acompañó en la aventura de traducir los poemas. Luego siguieron las coincidencias: ella prefiere la poesía de Rilke y resulta que el poeta austríaco es mi favorito de entre los internacionales. Basta resumir lo anterior en que hoy es mi amiga.
Entrevistarla es como aquella primera visita a su casa: sentarnos a conversar de lo humano y lo divino, café mediante, sin percatarnos de que el tiempo pasa.
Si tuvieras que presentarte a los lectores del portal Cubaliteraria, más allá de los trabajos tuyos que puedan leer, ¿cómo te presentarías?
Me gustaría presentarme como alguien que ama la poesía, la literatura y los libros, y los ve como una manera de dar sentido a la vida, transmitir sabiduría entre generaciones, mantener viva la memoria del mundo. Leer para aprender, escribir para comunicar. Y compartir ideas con los más jóvenes, que así se renueva el alma.
Piensa en tres momentos importantes de tu trabajo con la editorial Cubaliteraria. ¿Cuáles serían?
Comencé a colaborar en Cubaliteraria en mayo de 2006, cuando Osmany Oduardo creó la sección Traduttore traditore: ese fue el primer momento importante. No me gustaba el nombre elegido para la sección y se lo dije a Osmany, pero él repuso que la idea era precisamente refutar el injusto y famoso refrán. Por eso mi primera colaboración se llamó «Elogio del traductor»…
Desde entonces seguí colaborando con regularidad. Un segundo momento importante fue cuando comencé a presentar poesía traducida en la sección, y este llevó al tercer momento, la aparición de mi libro Traducir poesía, otra forma de crear, en el que reuní un grupo de trabajos míos publicados en el portal.
La traducción es un ejercicio muy especializado. ¿Qué singularidad puede aportar al trabajo de Cubaliteraria?
Desde que comenzó la sección dedicada a la traducción en 2006, varios traductores nos convertimos en colaboradores frecuentes o habituales, como Lourdes Arencibia, Jesús David Curbelo y yo. Actualmente contamos con el joven colega Anniel Humberto Pérez Yera, que trabaja con autores lusófonos y francófonos. Esta participación de traductores hace posible un diálogo permanente de la literatura cubana con otras literaturas.
Tienes doble papel en Cubaliteraria: autora de nuestro catálogo y colaboradora. ¿En cuál te sientes más cómoda y por qué?
Disfruto mucho ambas facetas del trabajo: saber que mis artículos pueden llegar a muchos lectores del portal y que mis libros se pueden descargar allí de forma gratuita. Cubaliteraria es mi otra casa, aquí tengo amigas y amigos con los que puedo contar, y nos apoyamos recíprocamente.
Tus trabajos intentan rescatar y visibilizar poetas, mujeres escritoras y obras que resultan lejanas de nuestro contexto y por lo general poco conocidas. ¿A qué se debe esa inclinación particular?
Me parece útil y necesario ir al rescate de escritores y, sobre todo, de escritoras cuya labor ha sido relegada u olvidada, y que merecen, todos ellos, ser recordados y releídos. En el caso de las mujeres se da más esta situación porque históricamente se les ha dejado muchas veces en un segundo plano y siento que hay que hacer algo para remediar eso.
Háblanos de tu libro De Don Quijote a Rilke. Aniversarios en Cubaliteraria, que próximamente saldrá bajo nuestro sello editorial. ¿Qué pueden encontrar los lectores en dicha propuesta?
En De Don Quijote a Rilke… se reúne una serie de colaboraciones mías sobre autores de quienes se han conmemorado aniversarios: recomiendo a los lectores el «Pórtico» escrito por Isely Ravelo Rojas, ahí encontrarán claves para la lectura.
Gracias por tus preguntas, me han hecho pensar…
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Sobre la entrevistada
Olga Sánchez Guevara, escritora y traductora, licenciada en Lengua Alemana por la Universidad de La Habana. Graduada de idioma portugués en la Unión Latina. Ha publicado, entre otros, Ítaca (2007); Óleo de mujer junto al mar (2007); Las palabras son puentes (2018); Traducir poesía, otra forma de crear, Editorial Cubaliteraria (2021). También por la Editorial Cubaliteraria aparecieron su traducción de El alienista, de J. M. Machado de Assis (2021) y una selección de textos de la escritora sudafricana Olive Schreiner bajo el título Cuando una mujer sueña (2025), con traducciones suyas y de Karin M. Companioni Sánchez.
Su cuaderno Habaneras fue finalista en el concurso Bienal de Poesía de La Habana 2019. Varios de sus poemas se incluyeron en la antología de poesía femenina cubana Catedral sumergida (Letras Cubanas, La Habana, 2013). Relatos suyos traducidos al alemán forman parte de Mosaik aus dem Innersten, antología de narrativa femenina latinoamericana (LIT Verlag Wien und Berlín 2007). Sus ensayos y textos han aparecido en Revista Mexicana de Cultura, Antenas, Revolución y cultura, La letra del escriba y otras publicaciones periódicas impresas, así como en las revistas digitales Librínsula y Anónimos, y en el portal web Cubaliteraria, donde es colaboradora habitual desde hace veinte años.
Por su actividad como traductora literaria ha recibido premios en Cuba (Premio Nacional de Traducción Literaria José Rodríguez Feo, de la UNEAC, en 2000) y en Austria (1997, 1998 y 2006), así como el Premio Aurora Borealis de la FIT, Federación Internacional de Traductores, en 2022.
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