
Considerado el padre de la ciencia ficción cubana, Oscar Manuel González y Hurtado (La Habana, 8 de agosto de 1919-23 de enero de 1977) también podría ser llamado el padre de la literatura fantástica, policiaca y de terror en Cuba. Hijo de pescadores, Hurtado aprendió a leer desde los dos años de edad. Cursó el primer año de bachillerato en el Instituto de La Habana, pero abandonó los estudios por razones económicas y debió trabajar durante algunos años como vendedor de pescado en la Plaza del Polvorín. Estudió mecanografía y entre 1926 y 1932 cursó estudios en el Conservatorio Musical de La Habana (llegó incluso a cantar en el coro de algunas óperas en el Teatro Auditórium). A los 29 años marcha a Nueva York, donde vivió entre 1948 y 1949. En 1959 regresa a Cuba.
Fue periodista y escritor, al tiempo que desarrolló una amplia labor promocional de la literatura cubana. Oscar siempre tuvo una mente alerta e inquisitiva, abierta a los más variados intereses culturales.
Hurtado fue parte del equipo de Lunes de Revolución y colaborador asiduo de Bohemia, la más leída revista cubana de esta época, donde publicó artículos sobre el vuelo de Gagarin, la exploración de Marte, la ciencia ficción, una amplia reseña de Pasajes de la guerra revolucionaria (de Ernesto Guevara), así como crítica de pintura y teatro. Sus trabajos aparecieron, igualmente, en el diario Juventud Rebelde, Pionero, Orígenes, Unión, La Gaceta de Cuba, Casa de las Américas, Revista Cubana y El Caimán Barbudo.
Creó y dirigió la colección Dragón, primer sello cubano que difundió la literatura policiaca, fantástica y de ciencia ficción y que permitió que los cubanos conocieran clásicos mundiales como Ray Bradbury, Isaac Asimov, Arthur Conan Doyle y C.S. Lewis. También fundó las colecciones Fénix (dedicada a promover la poesía cubana) y Cuadernos R (para igual función en la prosa).[1]
En su empeño por difundir la ciencia ficción cubana hizo los prefacios de las primeras ediciones cubanas de La guerra de los mundos, de Herbert George Wells, y de Las aventuras de Sherlock Holmes, de Arthur Conan Doyle. También compiló y prologó Cuentos de ciencia ficción, publicado en 1969, donde se incluían autores cubanos y extranjeros.
Oscar Hurtado cultivó varios géneros, entre ellos la poesía, el ensayo y el cuento. Algunos de sus títulos son: La Seiba (poesía, 1961); Pintores cubanos (ensayo, 1962); Carta de un juez (cuentos, 1963); La ciudad muerta de Korad —uno de sus libros más conocidos— (poesía, 1964) y Paseo del malecón (poesía, 1965). Asimismo, tras la muerte del autor la escritora cubana Daína Chaviano compiló la antología Los papeles de Valencia el Mudo, en 1983; obra que recogió, incluso, textos inéditos de Oscar Hurtado.
Sus obras muestran una prosa de excelencia, densa, hermosa, con un discurso sólido y un lenguaje elegante y equilibrado. Tenía gran habilidad para el suspenso, poder de visualidad y la creación de atmósferas.
Con motivo del aniversario 106 de su nacimiento compartimos su «Paseo del Malecón»:
Una octava más alta habla el cubano
del normal diapasón de su garganta.
Pero en el Malecón sólo el mar suena.
Esa mar de las olas transparentes
nos revela un jardín de piedras finas
y un oculto y silente bosque rojo
en un fondo crecido de corales.
La mirada lo encuentra por momentos
a la luz escarlata de su fronda,
pero luego lo pierde en medianoche.
El olor de la sal y los mariscos
se mezcla con el de uvas de caleta.
Amantes de la mar y de la pesca
superan este mundo desde un muro.
En el lomo de esa ola surge un verde
que no puedo encontrar entre mis páginas.
El verde colibrí luce esmeraldas.[2]
[1] Los papeles de Valencia el Mudo, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1983. Prólogo y edición de Daína Chaviano.
[2] Ángel Augier: La poética Habana, cien poemas, colección Sur Editores, La Habana, 2018.
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